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- Psicodrama en “Tierra Santa” – Fotos de un viaje
por Adriana Piterbarg

 

Así como “un grupo es más que la suma de las partes”, un viaje es mucho más que la sumatoria de diferentes momentos. De todas formas tenemos la costumbre de pretender encerrar las vivencias en fotos, como si de este modo pudiéramos convertirlo en eterno, no contentos con eso mostramos luego esas fotos a cuanto posible aspirante a interesado se nos cruce. Las fotos de un viaje nos brindan la ilusoria certeza de pensar que lo vivido es factible de ser capturado en un simple pedazo de papel, pero ¿cómo fotografiar los sabores y sinsabores, los abruptos despertares que abre el contacto con otros paisajes, con otras culturas, con otros?... No, decididamente no confío en la arbitrariedad de las fotos, pero en el momento de ponerme a escribir mis resonancias sobre el XIV Congreso de Psicoterapia de Grupo organizado por la IAGP recurro a las fotos que saqué sin utilizar máquinas ni flashes, esas “fotos psicodramáticas” que intangibles, sin que ocupen lugar, traemos con el equipaje de vuelta.
El Congreso ocurrió en Israel, casi finalizando agosto. Momento y lugar especialmente convulsionados generaron el escenario perfecto, o después de todo ¿el trabajar en estos días con grupos no implica ingresar a una multiplicidad de convulsiones, luchas internas y externas, batallas a favor o en contra de las propias convicciones, peleas por el poder y acuerdos sobre desacuerdos?
Conflictos que generan escenas , escenas que encierran conflictos, idas y vueltas desde el “como si” a lo real...

 

- Primera foto hispanoparlante: “los unos , los otros y nosotros”
 
“Comunicarse es extraviar la propia palabra y recuperarla en la del otro”
Marcelo Percia

 

“No se puede dejar de estar en un grupo sin estar en otro”, decía Sartre, y eso resultaba evidente tanto al caminar por las calles de la “Tierra Santa”, como al transitar las diferentes instancias del Congreso... los de aquí y los de allá, los “popes”, los novatos, los “ni muy muy ni tan tan”, los unos, los otros y nosotros...
Diferentes naciones, estuvieron presentes a través de ponencias, talleres, trabajos libres. Gente de Eslovenia, España, China, Italia, Portugal, Sudáfrica, Croacia, Turquía, Grecia, Suecia, Suiza, Alemania, Austria, Australia, Argentina, Bélgica, Brasil, Japón, Canadá, USA, Rusia, Francia, México, India, Israel...
Muchísimos temas, diferentes abordajes y propuestas: desde el ya tradicional psicodrama interno de Zerka Moreno, hasta la intrincada “curva” de Carl Hollander, quien propone pensar el psicodrama como una curva sin fin, comienza con un protagonista hasta el momento de mayor tensión dramática, luego sigue con otro protagonista en otra situación conflictiva y continúa con otro y otro...
Los anfitriones fueron muy atentos en darnos una calurosa bienvenida, compartimos un suculento brindis, intercambiamos e-mails y abrazos, pero la mayor sorpresa la tuvimos en la inauguración formal del evento al enterarnos que, por razones de presupuesto, no iba a haber traducciones simultáneas ni siquiera para las ponencias principales. Acá más que un “crisol de razas” se hizo evidente que éramos un “crisol de lenguas”, pero donde la única válida era el inglés. Creo que eso nos amuchó a los hispanoparlantes, los unos y los otros... “dime como traduces y te diré quien eres...(o cuanto te necesito)”.
Los “Plenary Session”, situaciones donde había un solo disertante para todos los concurrentes al Congreso, tampoco contaban con traductor y francamente hubo exposiciones que fueron un claro desperdicio, por ejemplo A. Nandy, de la India presentó su trabajo titulado “Freud, modernity and postcolonial violence”, aunque era realmente interesante el gran auditorio fue quedando vacío, ya que nos resultó muy dificultoso comprender su inglés y no había ningún traductor para que él pudiera exponer en su lengua de origen. Quiero enfatizar que estos comentarios los hago desde una mirada crítica y no “criticona”, no creo que la comprensión del mensaje sea un tema menor, y tampoco me alcanzan las excusas de la falta de presupuesto (el Congreso no era barato por cierto), obviamente desde la organización se priorizaron algunos aspectos y se soslayaron otros. Por otro lado esto no fue solamente una apreciación personal, sino un comentario generalizado. Al finalizar cada día había programada una instancia donde compartir las vivencias de esa jornada, cada integrante podía optar aquí por concurrir a un grupo amplio o a un grupo por idioma, es decir que los hispanoparlantes teníamos un espacio, y aquí todos los días se hizo hincapié en estas dificultades. Adornaban el escenario principal las banderas de todas las naciones participantes, pero creo que con eso no alcanzaba para generar la sensación de inclusión.
Volviendo a los “Plenary Sesion” otra experiencia bien distinta fue la disertación de N. Sheriff de Israel, quien no utilizó traductores, pero si un recurso facilitador, una película donde lo básico era el lenguaje gestual de Dany Key, quien personificaba diferentes estilos de directores de orquesta y su influencia sobre el desempeño de la misma. La exposición se llamaba: “La orquesta como un microorganismo social, pasado- presente y futuro”, y en este caso el mensaje llegó por la apoyatura de un lenguaje universal. Pensé: “¿Será cuestión de que el próximo Congreso sea en lenguaje gestual?”

 

- Jardines de rosas en espanglish
“El sueño sólo existe por el recuerdo que lo acaricia”
Luis Buñuel

 

Tuve la experiencia de participar en este Congreso como tallerista, y por supuesto que desde ese rol saqué unas cuantas fotos. El “tallerworkshop” que presenté se llamaba “I never promise you a rose garden” o bien “Nunca te prometí un jardín de rosas” (que casi casi es lo mismo). Las relaciones interpersonales transcurren en un territorio particular que no siempre es semejante a un jardín de rosas, y esa era justamente la propuesta del taller, explorar psicodramaticamente como las diferentes necesidades y expectativas pueden llegar a bloquear seriamente la comunicación. Pero el primer bloqueo con el que nos enfrentamos fue el/los lenguaje/s, comenzamos con un juego sociométrico-musical y al comprobar que la gran mayoría hablaba inglés en ese idioma seguí dando las consignas hasta que una participante francesa en un correcto español me dijo: “Vine aquí porque suponía que el taller era en español, y podía traducirle algo a ella (aludiendo a su compañera) que sólo habla francés”. Pensé: “Y ahora quién podrá ayudarme???” como una especie de Chapulín Colorado, y gracias a la magia del psicodrama, Olga Colombo se transformó de “yo auxiliar” en traductora y así el taller transcurrió al mismo tiempo en varios idiomas: ingléspañol-francés-hebreo. Armamos entre todos una gran orquesta de dolores corporales, localizando cada uno esos puntos privilegiados donde depositamos las tensiones diarias. A veces es notorio como lo cotidiano no se vuelve mágico, como cantaba Mercedes Sosa, sino caótico, sobre todo cuando nos sentimos tironeados por un sin fin de obligaciones a cumplimentar desde una multiplicidad de roles.
Propuse ese tema, cada integrante mostró en el escenario como transcurría su devenir cotidiano, pudimos así observar los diferentes ritmos y modalidades para afrontar los conflictos, haciéndose evidente como desde lo cultural las autoexigencias se colocan en diversas áreas de la conducta. Trabajé luego con dos protagonistas, la primera española y la segunda suiza. Para acompañarlas desde la dirección no sólo tuve que cambiar de idioma, sino también situarme en dos realidades sociales bastante diferentes a la nuestra. Pude observar como mi modo de dirigir se modificaba tanto en el ritmo, en la actitud corporal como en la “distancia técnica” que mantuve con cada una. Algo que me resultó evidente coordinando este “tallerworkshop” es que un director escucha más allá de las palabras, y más acá de los oídos, escucha con todo su cuerpo. Escuchamos con el estómago, la garganta, los ojos, la columna vertebral, una rodilla..., focalizando la atención no sólo en el protagonista, sino pivotando entre: protagonista, auxiliares, auditorio y el propio territorio corporal como caja de registros.
 
 
“Here, there and everywhere”... Todavía cantamos
“En un momento vas a ver
que ya es la hora de volver
pero trayendo a casa todo aquel fulgor”
Luis A. Spinetta

 

Estar en Israel, en este Congreso fue una experiencia detonadora, muchas compuertas se abrieron, al transitar por la ciudad vieja de Jerusalem la historia de la humanidad te atrapa, sacudiéndole el alma al más pintado. Palestinos e israelíes conviven, reviven, sobreviven en ese entorno; entorno adecuado para desplegar conflictos. Fue sumamente extraño salir de un taller donde cada uno se reencontró con su primer amor, ensueño dirigido mediante, y encontrarse en lo real con soldados realizando un operativo. De las nubes rosadas que provocan los enamoramientos, a las nubes amenazantes de las ametralladoras... una perfecta multiplicación dramática.
Fueron cinco días que duraron siglos, compartimos técnicas, armamos historias, desarmamos algunas diferencias, me quedan muchas imágenes, sabores, destellos...pero si me dan a elegir me quedo con esta escena, fue un momento de esos especiales que quedan fotografiados en algún rincón de la propia historia...
Era de noche, temperatura muy agradable, Jardín Botánico de Jerusalem, hermoso lugar, nos encontramos a cenar psicodramatistas de diferentes partes del mundo. Buena comida, buen vino, buena compañía, éramos más de 100 personas que lo único que sabíamos que teníamos en común era el Psicodrama, los diferentes idiomas pueden ser una enorme barrera para acercarse a los otros, y lo veníamos sintiendo durante todo el congreso, al llegar pensé. “¿como vamos a poder interactuar si somos tantos y tan distintos?", no sé como, pero de repente comenzamos a cantar, blues, boleros, tangos, tarantelas, la música nos fue acercando, entrelazando, hermanando, primero cada uno cantaba en su propio idioma y desde su propia mesa, después fue como si mágicamente los idiomas hubieran dejado de existir, como si alguien hubiera dado la consigna nos fuimos acercando al centro, a las otras mesas, a los otros idiomas, a los otros, y los unos y los otros nos transformamos durante un rato en nosotros. Todos cantábamos en todos los idiomas...me quedan las sonrisas, los abrazos, las miradas y esa magnifica sensación que sólo se transmite en un verdadero encuentro.
Después de tres semanas regresé a mi país, o mejor dicho lo hizo mi cuerpo, mi alma tardó un poco más, quizás se quedó por allí cantando psicodramaticamente con tantos otros que desde distintas partes del mundo saben comunicarse a través de este apasionante lenguaje inventado por Moreno. Por suerte, a pesar de las diferencias, aquí, allá y en todas partes...todavía cantamos.
 
Resumen: En este artículo intento compartir algunas resonancias del XIV Congreso de Psicoterapia de Grupo, organizado por la IAGP en agosto de este año. Los comentarios los realizo a modo de “fotos psicodramáticas”, sacadas desde los diferentes roles que jugué en el mismo: participante, tallerista y psicodramatista.
 
Palabras clave: XIV Congreso de Psicoterapia de Grupo, IAGP, Jerusalem, psicodrama, grupos, “crisol de lenguas”, diferencias idiomáticas, tallerworkshop, fotos psicodramáticas.
 
Summary: The goal of this article is to share the milestones of the 14th International Congress of Group Psychotherapy, organized by IAGP in August 2000. My notes are developed as “psychodramatic photos”. They are narrowly related to the different roles I played during the Congress: regular participant, workshop coordinator and professional psychodramatist.
 
Key words: 14th International Congress of Group Psychotherapy, IAGP, Jerusalem, psychodrama, groups, “languages melting pot", idiomatic differences, “tallerworkshop”, psychodramatic pictures.