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En las décadas del sesenta y setenta, dos
psiquiatras argentinos se formaron en la escuela de Jacob Levi
Moreno.Mónica Zuretti y Dalmiro Bustos viajaron a Estados
Unidos para comenzar un aprendizaje que cambiaría radicalmente
sus rumbos profesionales y personales
Breve Biografía de JL Moreno y nuestra relación con él
Datos Biográficos
Antes de relatar mi encuentro con Moreno,
trataré de dar algunos datos biográficos del mismo que deben
ser encontrados entre en mi memoria entre mitos, misterios y
realidades.
Moreno nace en Bucarest, según su biógrafo
Rene Marineau, en 1989. Según su propia historia, nace en un
barco entre el Mar Negro y El Bósforo, sin bandera. De allí su
no-nacionalidad. De padre búlgaro, ciudadano Turco,
comerciante de origen judío sefardí. Madre austríaca, criada
en un colegio católico a pesar de su origen.
Vive hasta su juventud en Rumania y luego la familia, padres y
cinco hermanos, se traslada a Viena donde conviven con los
tíos maternos que ayudan económicamente a la familia, que
pasaba por una difícil situación. En esa época, la familia
comienza a desmembrarse y el padre se aleja y se instala en
Estambul, perdiendo Moreno contacto con él.
Esta situación lo obliga a trabajar como tutor para costear
sus propios estudios.
Su Autobiografía nos pone en contacto con las maravillosas
historias como por ejemplo su juego a ser Dios cuando pequeño,
que lo llevan a desarrollar su método y teoría posteriormente.
No había en su familia antecesores en la profesión médica y
atribuye a una gitana que lo curara del raquitismo la profecía
de que él seria un gran sanador. También es posible un
comentario que le hace su padre, quien le sugiere ser médico,
como un tío que tenia en Constantinopla.
Empieza a trabajar entre 1908 y 1914 en Viena en aquello que
realmente le interesaba: el teatro, lo religioso y lo social.
En estos comienzos es de suma importancia la realidad vital de
su existencia, que lo pone en contacto con distintos estratos
sociales, religiosos y científicos. Sus primeros trabajos son
de un gran interés social, con una profunda convicción
religiosa, que lo lleva a sostener que somos participes de la
creación y yo auxiliares de un Dios que espera ser ayudado y
acompañado en su tarea. Por ello, sus primeras intervenciones
con niños en el parque de Viena son la recreación de un mundo
donde todos puedan espontáneamente expresarse y contar su
propia historia.
En estos primeros ejercicios nacen los juegos dramáticos y los
rudimentos de la sociometría, al crearle a los niños la
posibilidad de elegir su propia familia. Nosotros tendremos
seguramente la tendencia a imaginar a esos niños vieneses
prolijamente acompañados por sus niñeras y vestidos de
terciopelo, pero eso sería perder de vista la realidad de la
Viena de esa época: últimos tiempos del Imperio Austro Húngaro
con múltiples refugiados que llegaban de Europa del Este
buscando su fortuna o disfortuna, a veces en camino a América.
Es con esos niños que Moreno juega sentado en un árbol en el
parque que aún existe, frente al cual se encuentra el
edificio donde canta y se prepara en la actualidad el coro de
los niños cantores de Viena.
Es entonces en los albores del siglo, con estos niños casi de
la calle, pobres con distintos idiomas y familias, que Moreno
comienza su teatro de la espontaneidad. Es a ellos a quienes
les enseña a contar sus propios cuentos, descubre en estos
juegos algunas leyes de la sociometría como que las posiciones
sociométricas no se modifican después de un cierto número de
elecciones.
Él decía que no había manera de modificar, por más triste que
esto fuera, la posición de un padre que en un grupo de niños
no fuera elegido sociométricamente como padre por más que se
aumentara el numero de elecciones. Esto lo descubrió ya en
Viena cuando jugaba en los parques.
Esta época es la que da nacimiento a tantas de sus ideas que
después fructificarán en los Estados Unidos y se desarrollarán
de tantas formas diversas. Al mismo tiempo comienza su carrera
de medicina.
Nos encontramos entonces con una figura
multifacética, de un gran interés por lo religioso y o
filosófico, que lo lleva a un contacto profundo con la gente y
sus necesidades, que se relaciona con su profunda vocación
médica y que permite a su creatividad y espontaneidad
expresarse por medio del teatro.
Se describe a sí mismo como joven profeta y su interés por las
personas de la calle lo pone en contacto con un grupo de
prostitutas, sus sufrimientos y deseos. Comienza a trabajar
con ellas con la intención de crear un sindicato y finalmente
descubre que al estar juntos, apoyarse comprenderse, tenia
sobre ellas un aspecto sanador y es este el comienzo de la
psicoterapia de grupo.
Cuando comienza la guerra se desempeña como cuerpo médico y es
destinado al campo de concentración de Mittendorf, pequeño
pueblo donde italianos de origen austríaco que habían sido
deportados del Tirol habitaban. Su trabajo con esta gente que
él describe lo puso en contacto con la degradación y el
sufrimiento de manera que nunca había visto anteriormente al
mismo tiempo con los actos de solidaridad más grandes, le
obliga a pensar en distintas salidas para mejorar la vida en
el campo y allí surge con mucha claridad la Sociometría.
La elección libre de, compañeros, habitación, trabajo, o
tarea permitía a esta gente un mejor estilo de vida y Moreno
confirma su modo de pensar. Al terminar la guerra vuelve a
Viena y comienza su tarea teatral y la publicación de la
revista Daimon (1918) de filosofía y religión.
El primer sociodrama que realiza lo hace en un importante
Teatro Vienes después de la guerra cuando el mundo
políticamente conmocionado se encuentra en una encrucijada. Él
propone que cada uno de los asistentes al teatro pruebe la
posibilidad de ser líder mundial, esta propuesta levanto
críticas y elogios en los diarios de la época. Posteriormente
a esta experiencia comienza el Steigeiftheater, la compañía de
Teatro Espontáneo que realiza sus presentaciones en el centro
de Viena cerca del café Museum, en el centro intelectual de la
época.
En ella, las escenas de la calle, de las familias toman vida
en el escenario, no olvidemos que es el momento donde el
teatro dará un gran cambio hacia la mayor improvisación y para
Moreno un estudioso de los clásicos es importante retomar el
sentido profundo de expresión de los sentimientos del pueblo
del teatro griego anterior al establecimiento de la tragedia.
El coro en su nuevo teatro toma voz y los
autores son aquellas personas de la calle que deseen acompañar
a quienes forman la compañía
Él decía que sus actores no duraban mucho en la compañía
porque rápidamente partían hacia el teatro formal, eran muy
cotizados por su habilidad.
El Psicodrama nace en esa época donde Moreno casi por
casualidad descubre la utilidad psíquica del mismo. Hay una
historia famosa de Jorge un espectador asiduo, que se enamoró
de una de las actrices mas jóvenes su amor es retribuido y se
casan. Poco tiempo después él se acerca a Moreno, como
director, para decirle que no sabe como manejarse con ella,
pues la joven amorosa del escenario se transformaba en casa en
una virago imposible de contener.
Moreno en ese momento decide tomar cartas en el asunto y
hacer una experiencia distinta. La invita a realizar roles
totalmente diferentes, el primero es representar una noticia
que había en el diario de ese día de una prostituta asesinada
en la calle, comienza a darle papeles con estas
características, Bárbara juega en el escenario su rol agresivo
magníficamente que hasta ese momento había estado escondido.
Al poco tiempo Jorge feliz busca a Moreno
y le dice, es casi un milagro ha vuelto a ser ella misma, el
psicodrama de Jorge y Bárbara es el nacimiento del teatro
terapéutico Psicodrama.
Durante este período termina Moreno sus
estudios. En febrero de 1917 recibe su título de Dr. en
Medicina. Como médico se dirige a Voslau, pequeño pueblo que
necesita un médico y cuyo intendente pide a Moreno que lo
ejerza. Son muchas las historias de este período también
fundamental en la vida de Moreno porque durante el mismo
escribe probablemente su libro más importante en cuanto a su
posición filosófica Las Palabras del Padre.
No solamente este libro que es
prácticamente la síntesis de un Moreno que considera que Dios
es incompleto y por ello la creación, en donde nosotros somos
parte fundamental en esa creación con creadores de un Universo
en constante evolución.
Este libro trajo a Moreno muchas críticas y dolores de cabeza
por haber sido muy mal comprendido. Él sostiene, Yo soy el
Padre y que cada uno que lee este texto, debe leerlo en
primera persona, que cada uno es parte de ese Dios que ejerce
su propia paternidad y su propia responsabilidad en forma
directa sin delegarla a otras personas.
Durante este período de gran creatividad es muy importante la
figura de Mariana su compañera, que él describe muy
amorosamente en su autobiografía. Es esta compañera la que lo
ayuda en un camino difícil en una época difícil.
Durante este tiempo ejerce la medicina y
se transforma en el wonderdoktor, médico mago, que atiende
gratis a quien lo solicita porque sostiene que con el sueldo
de la municipalidad es suficiente para vivir y que los
pacientes privados no tienen porque pagar.
Son numerosas las anécdotas de esta época que podemos leer en
la autobiografía. Es interesante saber que en aquel momento
fue su ama de llaves quien recogía los regalos que hacían a
Moreno sus pacientes y los guardaba para protegerlo en su
vejez.
En el año 1989 los psicodramatistas
festejamos su 100 aniversario en Austria y juntos fuimos a
visitar este pueblo, hacia poco lo habían visitado Gretl
Leutz y Jonathan fue muy emocionante recorrer el espacio donde
había comenzado su tarea. En aquel entonces la casa donde
había vivido si bien tenia ahora una placa recordándolo estaba
habitada por una familia y no pudimos entrar en ella.
En aquel momento me toco realizar el sociodrama de cierre del
encuentro, y surgió en el escenario psicodramático de Austria
la figura casi olvidada hasta entonces de Mariana. Como grupo
pudimos agradecerle su participación en el desarrollo de la
teoría que sustentaba nuestro método, su acompañamiento a
Moreno en un período donde el mismo describe como período
donde su compromiso religioso, con el universo y la
trascendencia lo alejaba de las cosas mundanas, siendo muy
difícil la vida cotidiana.
Como movimiento, pedirle perdón por el sufrimiento causado por
la falta de reconocimiento. A partir de allí, el Sociodrama se
transformó no en el aniversario del Centenario sino en el
comienzo de los nuevos cien años de trabajo futuros.
Con la sabiduría y la dulzura que la caracteriza Zerka Moreno
no asistió a ese aniversario porque dijo que era un momento de
la vida de Moreno en el que ella no había participado y que
aquellos que debían acompañar el momento eran sí los hijos
Regina y Jonathan que así lo hicieron.
Pasados los años, en el 2006 la Federación Europea de
Entrenadores en Psicodrama FEPTO tuvo su reunión anual en
Viena y nuevamente caminamos sobre sus pasos.
Al llegar nos encontramos frente a la casa y esta vez si
pudimos entrar. El mayor impacto de estar allí dentro fue la
sensación de que esta casa, que ahora está abandonada y si no
se llega pronto a transformarla en museo o sede internacional
se destruirá, estaba habitada.
Ante nuestros ojos la figura de Moreno, su ama de llaves, sus
pacientes bajaban y subían las escaleras, se instalaban en los
espacios tantas veces descriptas, en largas charlas en el
comedor de la casa de Beacon.
Los tiempos y los mundos se unen en ese
momento y un grupo de cuarenta psicodramatistas de distintas
partes del mundo se toma de la mano y cuenta las historias que
algunos de nosotros, como Ella, Mea Sharon o yo habíamos oído
de su boca. Otros había leído en libros y memorias. Muchas
generaciones de distintos lugares vuelven a rendir homenaje a
alguien que cuando vivía en esa casa, se llamaba a sí mismo un
joven profeta y su gente lo llamaba el Wonderdoktor.
Han pasado ahora más de cien años desde su nacimiento, casi
cien desde que habitara esa casa y su memoria no es historia
del pasado sino una realidad viva que se manifiesta en el
crecimiento de sus ideas creativas, en un movimiento que ha
aceptado ser co- creador en el Universo.
Al llegar a Mittendorf, continuando con el
viaje, su recuerdo está presente en distintos lugares y el
pueblito mantiene aún las imágenes de aquella época. Para mí
tienen ahora profundo significado, con el correr de la vida e
encontrado parientes en Italia que viven en la zona de Tirol y
Trento, allá la historia presente en las personas de “madre
lingua tedesca “, de lengua madre alemana, el sufrimiento de
aquellos años y aquellos cambios de vida.
Ahora al visitar Mittendorf no sólo es la cara de Moreno y
sus historias la que aparece ante mis ojos, sino también la de
aquellas personas que él describía con tanto amor. Las mujeres
italianas tan expresivas a pesar de su origen austríaco, el
Obispo de Trento que acompañara a sus correligionarios y
tantos niños y familias que antes no tenían identidad.
En Voslaw sueña Moreno la máquina de
comunicaciones magnéticas que les permitirá inmigrar a los
Estados Unidos La construye el hermano de Mariana y este doble
origen fue siempre cuestionado.
¿Quién fue su inventor?
De una manera u otra fue este producto de habilidad e
imaginación el que les permite este gran salto mucho antes de
la segunda guerra mundial.
Moreno percibe tempranamente ya en 1925,
el ambiente de lucha presente, su relación con Mariana no
judía lo pone aùn más de manifiesto y se pregunta si elegir
dirigirse a Europa del Este origen de su vida o los Estados
Unidos, con sus promesas de libertades de horizontes y
creatividad de aquel momento y elige este último.
No sé cuál seria su posición actual frente a tantos cambios en
la sociedad que permitiera el nacimiento de sus ideas que como
él decía, fueron concebidas en Europa el viejo mundo, pero
nacieron en América
América
La peregrinación a América no es ni fácil
ni en un primer momento definitivo, una de las dolorosas
consecuencias es la separación de Mariana que si bien en un
momento piensan que le sería posible seguirlo, finalmente no
lo hace.
Moreno en su autobiografía sostiene que se produce lentamente
un distanciamiento. La hermana de Mariana confiesa a Gretl
Leutz cuando la visita en el 89 que Mariana, esa figura
mítica y romántica para los psicodramatistas tenía temor a
viajar y que no se hubiera alejado nunca de su medio. Esto no
la hace ni menos romántica ni menos mítica, pero si explica un
poco mejor ciertas actitudes de Moreno.
De todas maneras en esa época, como él solía decir, había
razones para no volver a Europa, la persecución judía lo
impedía y seguramente si su intuición no hubiera sido tan
aguda y no lo hubiese ayudado a emigrar en el justo momento,
la historia hubiera sido muy diferente. Por eso era mejor
olvidar amores de juventud y continuar con la tarea.
Mariana continuó siendo docente durante muchos años, se casa
siendo ya una mujer grande y en la actualidad su tumba, en el
cementerio de Voslaw, es parte de la peregrinación de los
psicodramatistas que visitan los orígenes.
Todos reconocemos su importante participación en los primeros
tiempos del maestro. Se lo agradecemos desde el corazón.
Las mujeres ocupan siempre en la vida de
Moreno un espacio importante desde su propia madre hasta
aquellas que compartieran su vida o fueran sus colegas, cada
una de ellas acompañó una importante etapa en su desarrollo.
En América la dificultad es poder
quedarse, sin un permiso especial deberá retornar a Europa y
es el casamiento con Beatriz Beecher. El abuelo de ella un
famoso abolicionista y pastor Henry Ward Beecher le había
sugerido este casamiento para poder quedarse, es así que como
el mismo lo dice es la generosidad de una mujer la que le
permite establecerse, quedarse y empezar su tarea como
psiquiatra en EE.UU.
Fue necesario luego conseguir la licencia para poder ejercer y
todo esto se soluciona casi mágicamente.
De allí en adelante la trayectoria de Moreno en los Estados
Unidos esta marcada por éxitos y fracasos, aceptaciones y
rechazos por parte de colegas.
Su pensamiento, que ahora muchas veces pertenece al lenguaje
diario, era en aquel momento desconocido, en una época donde
los tratamientos para la psicosis por ejemplo eran en su
mayoría grandes intervenciones, a veces muy dolorosas, él
proponía entender la locura como una diferente manera de mirar
el mundo.
Su trabajo sociométrico tuvo gran aceptación en algunas
organizaciones estatales, es muy importante el trabajo en la
cárcel de Sing Sing.
El departamento nacional de cárceles se interesó debido a
sus antecedentes con prostitutas y en Mittendorf, lo que le
permitió introducir en esta arrea la sociometría, cuyo estudio
más importante fue realizado en un reformatorio para jóvenes
mujeres en el Estado de Nueva York, que fue el origen de su
libro Who Shall Survive en la década del cuarenta.
Durante el trabajo en este Instituto
conoce a Florece Bridge, educadora especialmente interesada
en niños pequeños y de jardín de infantes, se casan y tienen
una hija Regina en 1939, Moreno sostiene en su autobiografía
que no hubiera debido casarse con ella por tener visiones tan
distintas de la vida, la describe como una mujer muy bella, lo
es también Regina en la actualidad. En 1949 se divorcian y
Regina continúa viviendo con su padre.
Gretl Leutz en ese momento estudiante de medicina, se hace
cargo como gobernanta de la niña y es a partir de allí su
acompañante y luego su amiga.
Florece vuelve a casarse posteriormente y mantiene una fluida
relación con los Moreno.
Durante este período es William Moreno el mecenas y sostén
más importante, comerciante textil llegado a EE.UU. poco
antes, es quien permite a su hermano llevar a cabo muchos de
los proyectos que se transforman en realidad, como la creación
del teatro de Psicodrama en New York donde tienen lugar
sesiones de Psicodrama público.
Se tratan problemas personales o sociales en intrincada
relación.
La sociedad Americana acepta mejor la presentación de este
tipo de teatro que abre las puertas a la confesión pública de
situaciones sin resolver.
Tal vez el origen protestante de gran parte de esa sociedad no
consideraba tan necesario el silencioso secreto y aceptaba con
mayor facilidad la participación de la comunidad en la
resolución.
Nunca olvidaré mi primera sesión de
psicodrama en aquel teatro de New York a fines del 1969; no
mucho después dejó de funcionar.
En aquella, para mí, famosa sesión, una niña bellísima de ojos
azules y piel muy blanca habla del rechazo de su familia por
su bebe recién nacido y de su distanciamiento de sus padres
por este motivo.
Con el transcurrir de la sesión comenzada por Moreno y
continuada por Zerka Moreno en la dirección, como era
habitual, esta niña describe al bebe, en la descripción se
pone en evidencia que la piel del bebe es negra. No olvidemos
que hacia muy poco tiempo que las reglas de convivencia
habían cambiado y que Martín Luther King había cumplido su
misión de abolir las diferencias por lo menos en las leyes.
Que una simple mujer negra poco antes, se había negado a
cambiar su lugar en un transporte público, desencadenando
grandes consecuencias.
El impacto de esta situación en aquella platea, audiencia
participante, fue enorme, se trabajó hasta que se llegó a un
encuentro y Moreno con su ojo de águila mira al publico y
pregunta a una señora que lloraba amargamente si tenia algo
que decir. ¡Cómo no! Era pariente o conocía a la protagonista
y estaban ambas allí por casualidad.
Magia de momentos que en aquel teatro en el centro del mundo
se repetían a diario.
Volvamos nuevamente para atrás en la
historia y encontramos a William financiando la editorial que
publicara Las Palabras del Padre y Who Shall Survive.
Psicodrama volumen 1,2 y 3, Sociometría, Las bases de la
Psicoterapia de Grupo tantas otras cosas.
Se crea también el Sanatorio en el Valle del Hudson en Beacon,
1942. Allí se encuentran pacientes, estudiantes, médicos
enfermeras, cuando ya casi parecía imposible poder comprar el
lugar surgieron algunas donaciones inesperadas y así nació.
Fue este el centro de las actividades de Moreno desde
entonces hasta su muerte.
La familia vivía en la pequeña casa de la portería de lo que
fuera una importante residencial Instituto y el Sanatorio se
encontraban subiendo la pequeña colina entre pinos en una
magnifica casa de madera tradicional. Con el tiempo se
construyó allí el teatro de Psicodrama.
Edificio en madera que contaba con un escenario circular de
tres niveles y con un balcón para los dioses. Este teatro
sobrevive aún transportado al otro lado del río a Boughton
Place, una comunidad dirigida por Clare Danielson cuando se
vendiera el predio del Instituto, años después de la muerte
de Moreno.
Zerka cuenta que no podía soportar que fuera totalmente
desmantelado y decide regalarlo; es recibido entonces en su
nuevo lugar también ayudado por una donación que permite su
traslado, Si bien es un poco más pequeño el Teatro mantiene su
ángel y transporta a quienes lo visitan o trabajan en él a sus
comienzos y sin dificultad ven a Moreno caminando sus tablas.
En 1992 fue en ese teatro reconstruido, donde comenzó la
trayectoria del Centro Zerka Moreno de Buenos Aires, porque
ella nos autorizó el uso de su nombre para el mismo y
entregamos en él los primeros diplomas al grupo con esta
denominación me acompañaba Débora Penna al recibir este
honor.
Las sesiones psicodramáticas tomaron diversas formas en aquel
teatro originario desde ser preparadas y presentadas como una
obra especial para cada paciente, para lo cual se conservaba
aún en los últimos tiempos, cuando no se usaba hacía ya mucho,
un telón en la parte de atrás del teatro. Los pacientes
dramatizaban allí sus historias acompañados por los que
trabajaban en el Instituto o en el Sanatorio, desde enfermos
crónicos considerados incurables a recuperaciones de
alcoholismo o drogas.
Todos trabajaban en un momento u otro en ese escenario. Desde
las grandes luminarias de Holliwood hasta el más humilde
trabajador de las cercanías.
También se realizaban sesiones abiertas de psicodrama a las
cuales solían asistir miembros de la comunidad.
De los lideres de la psicología de ese momento numerosos
pasaron por él o estuvieron en contacto con Moreno y sus
teorías, Slavson, Perls, Lewis Foulkes, Allport, Margaret Mead
todos ellos y muchos mas, alguna vez o a veces largo tiempo
estuvieron en le famoso teatro.
Llama la atención que tantos de ellos olvidaran mencionarlo
cuando desarrollan sus teorías. La influencia en muchos casos
es imposible de negar.
En 1941 conoce a Celen Zerka Toeman, que llega a su
consultorio acompañando a su hermana que sufre una crisis
psicótica, recién llegada de Europa en plena guerra y
persecución nazi. Ella habiendo emigrado con antelación, fue
instrumental para la inmigración de su familia y la salida
del viejo continente, ahora en Nueva York, se encuentra su
hermana su cuñado y un bebe, ellos no saben hablar el idioma,
están totalmente desorientados y consultan a Moreno que
inmediatamente se hace cargo de la situación y la paciente.
Después de este tratamiento a su hermana Zerka comienza a
trabajar con Moreno primero en Nueva York luego ella se muda
a Beacon y se establece una profunda relación a pesar de las
dificultades y la diferencia de edad.
En un artículo publicado en el Journal de Psicodrama describe
con lujos de detalles este encuentro de almas, el encuentro
con la Musa que lo acompañará de allí en adelante. Siendo su
compañera, co - creadora y
co -autora de muchos de sus escritos.
Él escribe sobre esa relación “nuestra decisión de estar
juntos no fue un acto de desesperación ni de braveado. Fue lo
que ambos necesitábamos para llenar el núcleo mas profundo
de nuestros seres “-
Se casan después del divorcio de Moreno, Zerka suele contar
sonriendo que una tarde después de haber trabajado,
probablemente después de una sesión de psicodrama Moreno le
dijo” bueno ya es hora vamos”, fueron al Juez de Paz en Cold
Spring a pocas millas del Instituto, se casaron y volvieron a
seguir con la tarea.
Veinte años después cuando me encontraba en el Instituto
haciendo mi formación fuimos invitadas una médica brasileña
Bety Milan y yo las únicas que en ese momento estaban en el
edificio porque era la semana de descanso, a salir a comer a
un lugar elegante a festejar los 20 años de aquel auspicioso
momento y creo que lo festejamos con mayor alharaca que la
ceremonia original.
De esta unión nace Jonathan Moreno, actualmente profesor de
filosofía ampliamente reconocido en él área de la ética
médica. Moreno y Zerka escriben
La familia psicodramática,
mostrando su convicción de que era necesario vivir según lo
que se predicaba.
Siempre fue muy ameno oír a Moreno contar las anécdotas de
momentos donde debía pedirle a Zerka la inversión de roles con
su hijo pequeño o viceversa para que se entendieran.
Durante el embarazo de Jonathan se escribe la versión
ampliada y total de Who Shall Survive, Zerka sostuvo desde
entonces que dos embarazos en la misma casa son muy difíciles,
no repetiría la experiencia
Se publican después Psicodrama Volumen 1, 2, y 3 numerosos
artículos la publicación del Journal of Psychodrama and Group
Psychotherapy y la de Sociometría que luego pasara a ser
editada por la Sociedad de Sociología.
Son numerosas las situaciones de
enfrentamiento entre Moreno y el establishment psiquiátrico,
así como numerosos sus aportes.
Su producción es constante y prolífica. Se abre el teatro de
Psicodrama en el Saint Elizabeth Hospital.
Se funda el Sociometric Institute en Park Avenue, se comienzan
a realizar encuentros en el Hotel Roosvelt cerca de Central
Station, en principio en conjunto con la Sociedad de
Sociología y luego se funda la Asociación Americana de
Psicodrama y Psicoterapia de Grupo que se separa de la de
Psicoterapia de Grupo, Lewis Yablonsky trabaja con psicodrama
tratando la droga adicción
En los cincuenta el Psicodrama y la
sociometría están en todo el país y los alumnos de Moreno se
han extendido por los diversos continentes.
El Instituto Moreno en Beacon se transforma en el Centro
Mundial de psicodrama y numerosos alumnos de diversos lugares
hicieron su formación como psicodramatistas, entre ellos más
adelante dos argentinos Dalmiro Bustos y Mónica Zuretti ambos
reciben el título de Director de Psicodrama de manos de
Moreno.
El mundo del Psicodrama y el de la Psicoterapia de Grupo con
técnicas verbales toman caminos diferentes.
Durante los años cincuenta se restablece
la relación de Moreno con Europa, comienzan los Congresos de
Psicodrama el primero en Zurich, luego Milán, Barcelona y
París.
La Universidad de Barcelona la entrega un diploma honoris
causa, en el 1984. Cuando organizando un nuevo encuentro en
Buenos Aires que tendría lugar en el 85 visité Barcelona tuve
un largo encuentro con Ramón Sarro ya muy anciano que me
regaló algún escrito suyo, me animo a seguir con la tarea y
principalmente compartimos recuerdos de Moreno en distintas
épocas. Hablaba Sarro con gran respeto de ese hombre cuyas
ideas habían revolucionado el mundo de la psiquiatría.
Es muy importante el impacto de Moreno en
París ese santuario de la psicología desde Charcot a la
actualidad psicoanalítica.
Su gran alumna y seguidora Anne Ancelin Schustemberger había
comenzado a hacer psicodrama contemporáneamente con Gretl y
Zerka. Como Anne cuenta muchas veces que fue Moreno quién la
impulsara a seguir la Universidad y llegar a ser Dra. en
Psicología, porque consideraba que sería importante su aporte
al psicodrama y en el país de la Sorbonne, era fundamental
contar con el reconocimiento Universitario.
Fue y es ella la maestra de Psicodrama en París, la
organizadora del Congreso que abrió la puerta a los argentinos
a continuar con el movimiento y quien acompaña a Moreno en su
entrada triunfal en Europa. Son entonces las mujeres
nuevamente, quienes logran hacer comprender su pensamiento al
mundo científico.
Mujeres que como él decía tenían un mayor monto de
espontaneidad o con quienes a Moreno con su larga y dolorosa
historia familiar le resultaba más fácil relacionarse.
Zerka que como dice su hijo es un genio de la organización lo
acompaña y ayuda en publicaciones viajes y todo tipo de
creaciones, además de ser la compañera de su alma y de su
vida.
Anne en Francia abre el cerrado mundo de la psicología
francesa a sus ideas innovadoras y ella cuenta del encuentro
entre Lacan y Moreno quienes se entendieron perfectamente.
El movimiento de Psicodrama Psicoanalítico nace en Francia
allí Levovici acompaña ese movimiento y se abren otros
espacios como el Psicodrama Lacaniano.
Moreno nunca aceptó de buen grado estos movimientos porque
solía decir que utilizaban la técnica, pero perdían el
espíritu que sus ideas aportaban a la teoría y la filosofía
del Psicodrama.
Es Gretl Leutz comienza la tarea en Alemania con su Moreno
Institute.
Es en principio en Buenos Aires en el
congreso de 1969 donde comienzan levemente a tocarse las
puntas que se habían distanciado entre el Psicodrama y las
diferentes formas de Psicoterapias de Grupo.
Es a partir de este congreso en Buenos
Aires que yo conozco personalmente a JL Moreno y a Zerka
Moreno me ofrecen en aquel momento la posibilidad de una beca
en el Moreno Institute en Beacon, beca que también ofrecieran
a Dalmiro Bustos, su no aceptación permitió que fuera yo la
que la recibiera, allí es donde se inicia mi contacto personal
y directo con ambos.
Posteriormente en Europa en 1973 poco antes de su muerte
donde funda la IAGP Asociación Internacional de Psicoterapia
de Grupo.
Muere en 1974 rodeado de sus discípulos y
amigos en su casa en Beacon, New York.
Cuenta Zerka que en sus últimos días había comenzado a hablar
alemán casi exclusivamente y Gretl le solía leer las Palabras
del Padre en este idioma, como dice Jonathan él se entregó a
la muerte con serenidad, dejó de comer, su último Acto
Creador en esta dimensión fue un salto a otra vida y lo dio
como siempre sostuvo como un Acto mas en el transcurrir del
Universo.
Cuenta Gretl Leutz que al volver a su consultorio en
Berlinguen la esperaba un pájaro al cual debió abrir la
ventana para que volara.
Todos nosotros sus discípulos lo sentimos muy cerca siempre
que estamos caminando el camino que él abriera.
Moreno antes de conocerlo personalmente
Mónica Zuretti
J.L Moreno lo encuentro en mi memoria, en
mi historia, me lleva a mis primeros años de médica. Al
terminar la Universidad en1964 a los veintidós años, con dos
hijos pequeños, tratando de comenzar una tarea, para la cual
como todos sabemos no estaba preparada al finalizar la
facultad.
Había comenzado medicina con la idea de
acompañar los pasos de mi abuelo, Luis Molina Zuviria médico,
homeópata desde una época donde la homeopatía era casi
desconocida en la Argentina, él muere cuando yo estaba dando
los primeros pasos en ese camino. A partir del cambio
existencial que este acontecimiento provoca, la medicina para
mí será una búsqueda que ha perdido su más importante mentor.
Comencé enseguida a trabajar en pediatría
y al muy poco tiempo la certeza de que las enfermedades tienen
un origen no solo físico, sino también psíquico y espiritual,
es mi mayor preocupación.
En la sala de pediatra del Vicente López donde comienzo mi
concurrencia la figura señera de Telma Recca este presente,
Escardó y las sillas tijera para las madres en el Hospital de
Niños, la sala de pediatría con las guardias de hidratación
donde veo los dolores profundo de nuestros niños y madres.
Nunca olvidare el llanto o el grito de una madre colla cuando
murió su niño, niño y madre indios, que fueran grandes
maestros de mis primeros pasos al transmitirme juntos en un
abrazo dolorido la trascendencia la vida a y la muerte como
unidad.
Aperturas a un mundo de conjunción de vínculos, psique y
cuerpo.
Al poco tiempo, el director de la pequeña
sala de primeros auxilios donde trabajaba en San Isidro, José
Echániz, decide hacer grupos de prevención con madres y me
pidió que lo acompañara en la tarea.
Allí surge mi primer contacto con el psicodrama en 1966, para
mi sorpresa el trabajo se realiza en escenas, la información
es poca y sobre aquello que surge del grupo, así van naciendo
delante de mis ojos múltiples momentos de la vida de esas
mujeres y sus hijos. Esas escenas trasmiten no solo la
situación personal de cada una de ellas sino también los
dolores de su difícil situación social y económica.
Las muertes de bebes a veces previsibles, la incorrecta
alimentación, los consejos de las mas viejas, el compartir de
esas madres, que yo también madre ya en aquel entonces, sentía
como parte de mi alma me introducen en una manera de trabajar
totalmente sintónica con mi necesidad de ese momento y me pone
en contacto con un instrumento, que creado por Moreno a
principio de siglo y en situaciones similares en distintas
circunstancias, comenzara a formar parte de mi vida hasta la
actualidad.
Empiezo a estudiar Psicodrama poco
después en la Asociación Argentina de Psicodrama y
Psicoterapia de Grupo bajo la dirección de Jaime Rojas
Bermúdez con Fidel Mocio, Eduardo Pavlovsky. y Mercedes Bini
en el equipo docente. Descubro en la lectura de los libros de
Moreno que el también empieza en la Viena pre primera guerra
mundial a trabajar con mujeres y niños, siento entonces que
los caminos se unen.
Nuestro grupo de psicodrama era pequeño, es allí donde Dalmiro
Bustos y yo comenzamos una larga trayectoria, él tenia mucho
terreno recorrido yo recién comenzaba, pero la relación
profunda que establecimos en aquel entonces permanece aún y
nos permite ahora trabajar juntos tratando de dar una
semblanza de Moreno.
Moreno entra así a mi quehacer y mi existencia por la acción.
Luego comienzo a leer sus libros, a estudiar psicodrama, a
formarme en aquello que era para mí el sueño de unir el arte y
la belleza de la escena con la trascendencia del alma y la
salud física fundamental para vivir. Unía en esa acción el
origen criollo de mi abuelo médico y el italiano de una
familia de artistas escultores, pintores.
El pensamiento, la acción y la historia personal se unían en
un derrotero cuyo camino llega a la actualidad.
Este método creado hacía ya tanto tiempo,
unía la comprensión a la acción, lo individual a lo grupal, mi
necesidad de dar respuesta a los dolores que se manifestaban
ante mis ojos, me llevaron a aceptarlo y a que llegara a
formar parte de mi vida.
No sabia en aquel entonces y tardé mucho
en saberlo que el psicodrama y la homeopatía tienen una base
común, que utilizan aquello que enferma en pequeñas dosis para
curar, que la escena de psicodrama es un remedio homeopático
en distintas diluciones y dinamizaciones, que actúa sobre la
fuerza vital del Hombre.
Es así como aquel vacío dejado en mis muy
jóvenes años por la pérdida de un maestro muy querido, fue
ocupado por otro maestro de enormes dimensiones.
El estudio del psicodrama pasa entonces a
ser parte importante de mi quehacer y son los conceptos de
nacimiento y muerte como acto Creador, la matriz de identidad
y sus consecuencias sobre el desarrollo individual, la matriz
social como parte de nuestro diario vivir, los conceptos
morenianos que comienzan a regir mi vida aún antes de
conocerlo como persona.
Jonathan Moreno, su hijo, al prologar la
autobiografía, habla de la mente seminal de su padre, es así
como conozco yo a Moreno, ideas, acción, compasión y
compromiso.
Él dice y yo comprendo ya entonces “te miraré con tus ojos, me
mirarás con los míos “.
Un encuentro donde las madres de aquel dispensario con sus
grandes dolores enseñaron a través de sus ojos a una joven
médica madre, a mirar y ver el mundo de diversa manera y
seguramente también se dio un intercambio que dio a alguna de
esas criaturas mi nombre como recuerdo.
Moreno antes de conocerlo personalmente es
una idea que enriquece, que abre el alma a otros conceptos,
que a pesar de los años transcurridos continua siendo actual y
presente.
En aquel entonces cuando Moreno aparece en
mi vida, los grupos se encuentran a la orden del día, muchos
de los conceptos que ni siquiera son aún reconocidos como
suyos, como la Psicoterapia de Grupo, la sociometría, la
comunidad terapéutica que era lo que realmente era su
sanatorio de Beacon, inundaban nuestro mundo médico
psicológico.
La psicología social en su auge tenia muchos conceptos de
Moreno en su quehacer y teoría, Pichón lo había conocido,
usaba y aún había modificado algunos de sus conceptos como
el de “tele”.
El objetivo de Moreno era un trabajo grupal para todos y de
todos como instrumento para crear una sociedad mejor.
Sus ideas y acciones en cuanto al
tratamiento de la psicosis daban alternativas casi
desconocidas hasta entonces. Se debería en realidad hacer un
recorrido de la situación del movimiento de grupos en aquel
entonces para poder describir como conozco a Moreno antes de
conocerlo.
Sin embargo al escribir esto surge en mí el recordar que
muchos de estos conceptos conocidos y utilizados en el mundo
entero no siempre le fueron atribuidos o reconocida su
autoría.
En tantas disciplinas psicológicas donde se han desarrollado
sus ideas no es ni siquiera nombrado como precursor.
Esto fue tal vez consecuencia de su interés por el
anonimato, en los primeros años de su trabajo en Viena y en su
negativa en reconocer su autoría, porque siempre dijo y
sostuvo que las ideas no tienen dueño sino que pertenecen al
universo. Concepto que con los años el dolor del
no-reconocimiento le obligó a corregir para volver a retomarlo
en sus últimos años.
Por eso es necesario el transcurso del tiempo y la
investigación para comprender la totalidad de su concepción
del hombre para que adquiera tanto para mí como para otros el
nombre. JL Moreno.
Querría entonces decir que para mí,
Moreno, antes de conocerlo, es una acción el psicodrama, luego
un compromiso social el sociodrama. En aquel entonces el
psicodrama con relación a lo social que lo rodeaba, una manera
de vivir, donde lo espontáneo creativo comienza antes del
nacimiento y no termina ni aún después de la muerte. Luego
ocurre el impacto determinante de conocerlo y la dirección que
este encuentro da a mi vida.
Donde esta figura hasta entonces
inalcanzable, mítica y señera, se transforma en familiar,
contenedora e inspiradora, donde el concepto de familia
sociométrica es una realidad con las dificultades y las
alegrías de toda familia, pero donde el sueño de una red
sociométrica que ayude a crear un mundo distinto se transforma
para mí en una vivencia real. No por eso menos difícil y con
menos escollos, pero una vivencia donde aún los malentendidos
más profundos pudieron ser comprendidos elaborados y superados
para lograr una relación Tele, clara y vital
Este período de mi descubrimiento del
Psicodrama transcurre en los años donde Moreno hace su nueva
entrada en Europa y son los años sesenta los que devuelven a
Moreno el lugar de reconocimiento en el mundo de la
Psicoterapia Europea. En 1968 la Universidad sé Barcelona le
otorga un Diploma Honoris Causa
Ya afianzada su tarea en EE.UU. , con su
pico de reconocimiento en los cincuenta, volvió a llevar su
mensaje a una Europa que despierta a sus años de esplendor y
de libertades que se manifiestan en los movimientos
estudiantiles y políticos sociales que tienen profunda
relación con aquel mundo que Moreno soñara en la Viena de
principio de siglo.
Visita la Unión Soviética y descubre que
sus libros de sociometría son allá reconocidos y famosos.
La contradicción hasta entonces desconocida por él de la
importancia que sus ideas tomaron en Europa del Este contra
la negación de las mismas existentes hasta entonces en Europa
del Oeste donde habían nacido, siempre le asombró.
Durante ese viaje a Moscú le pagaron sus derechos de autor
que hasta entonces no sabía que existían por el libro de
Sociometría
“Who Shall Survive “regaló entonces a Zerka Moreno quién lo
acompañara en el viaje un anillo de compromiso, que nunca
antes le había regalado. Ella solía contar, con orgullo, que
el anillo que desde entonces llevaba en su mano era producto
de aquellos derechos de autor que no podían sacarse de la
Unión Soviética en forma de dinero pero sí de esa manera.
Gretel Leutz siempre guardó con cariño un prendedor de ámbar
que le regalara Moreno en aquel viaje adonde los acompañara y
donde Jonathan muy pequeño participó también. Pequeñas
historia que hacen a la vida de ese Maestro de la vida
vincular.
Tal vez las dos Europas que tardarán luego
muchos años para unificarse comienzan su unificación en este
interés por lo sociométrico y grupal que comienza a
manifestarse.
La importancia que todo este movimiento personal y
socio-cultural, tiene en esta historia, es que es ese
movimiento de una Europa convulsionada, el que hace que
Buenos Aires sea elegida como sede de un Congreso de
Psicodrama, el cuarto.
Debía tener lugar en Praga impedido por los dolorosos hechos
conocidos por todos nosotros. La invasión de la entonces
Checoslovaquia, y el final de la primavera y la ilusión nos
trae a la Argentina al Maestro que acepta la propuesta de un
Encuentro en el Sur y permite el desarrollo de uno de los
momentos más ricos de nuestra historia de psicodramatistas.
Jaime Rojas Bermúdez propone nuestra capital como sede, es
aceptada para el 1969 y nosotros pequeñísimo grupo que desde
hacia pocos años hacíamos psicodrama logramos realizarlo. Es
allí donde encuentro yo por primera vez a Moreno en el Aula
Magna de la Facultad de Medicina, Espacio donde no tantos años
antes realizara mi juramento Hipocrático
Mi experiencia personal con un gran Maestro
Es agosto de 1969 el Aula Magna de la
Facultad de Medicina alberga el Cuarto Congreso Internacional
de Psicodrama presidido por JLMoreno yo lo encuentro por
primera vez en esa Aula.
Es una figura imponente que camina por el centro acompañado
por Zerka Moreno. Llega al podio y saluda directamente a la
audiencia en Español antiguo, dice que de pequeño hablaba
Ladino en su familia. Nos envuelve en su abrazo y todos
estamos dentro de su carismática presencia.
Siento que esta persona que nos habla a todos como si
estuviera hablando individualmente con cada uno, tiene un
mensaje muy importante para trasmitir, sé que le siento muy
cercano, tiene ya un lugar en mí.
Sus manos trasmiten mucha fuerza y energía, sus ojos miran mas
allá y comprenden a cada uno, este hombre que yo pensaba sería
muy distante formal e inalcanzable, tiene la energía de mi
abuelo, siento que he encontrado nuevamente a un maestro.
Esta sensación me permite acercarme y comenzar a conocerlo.
El próximo encuentro fue en la Sede de la
Asociación de Psicodrama para una reunión de prensa
A mi no se me había ocurrido ofrecerme como traductora pero,
espontáneamente comencé a hacerlo, me era fácil cuando a otros
les resultaba difícil comprenderlo, porque simplemente mi
matriz familiar tenía en ella la presencia de alguien
parecido, esto permitió que en la matriz social pudiera
reaccionar frente a él sin temor y aceptarlo como alguien que
necesitaba un yo auxiliar.
Me propuso para ese rol Dalmiro Bustos que desempeñaba en
ese momento la secretaría científica del congreso junto con
Marta Pundik y José Echaniz.
A partir de allí Zerka y Moreno estuvieron a mi cargo durante
su permanencia en Buenos Aires, lo que me permitió conocerlos
acompañarlos al mismo tiempo que ellos me conocieran, me
vieran trabajar como yo auxiliar en diferentes situaciones,
aún como directora pues yo presentaba un workshop y Zerka con
la deferencia que siempre muestra hacia sus alumnos estuvo
presente en el mismo y trabajó ella como yo auxiliar.
Lo traduje en sus opiniones extremas sobre la evolución de
la matriz social
En esos días él dijo “Cuando el mundo aprenda que es
fundamental que cada uno juegue su rol correctamente, cuando
el padre sea un verdadero padre, la madre sea aceptante y
amorosa con sus hijos, los hijos sepan desarrollar su
creatividad y espontaneidad. Cuando esto ocurra los
psicoterapeutas habremos cumplido nuestro rol y
desapareceremos.”
Esto no cayó muy bien en aquel entonces orgulloso mundo
psicológico, que aún no había vivido las vicisitudes que lo
sacudieran posteriormente, fue una premonición de cómo el
conocimiento psicológico llegaría a ser parte de conocimiento
cotidiano de las personas.
También fue una sugerencia a dejar crecer
este conocimiento, a no encerrarlo en límites solamente
intelectuales o profesionales, sino considerarlo un patrimonio
de la humanidad como es la música de Mozart.
Después de su muerte son pocos quienes
recuerdan esta su posición de apertura y de profeta de un
mundo mejor, que se permita poner al servicio de todos,
aquello que va adquiriendo. Esta posición de Moreno cuestionó
siempre al cerrado mundo psiquiátrico donde era imposible
comprender que los “locos “podían tener algo que enseñar, o
que los alumnos podían ayudar a crecer a los profesores.
Mientras estuvieron en Buenos Aires pude, debido a su
disponibilidad afectiva presentarles a mis hijos, a mis
padres y compartir con ellos momentos vitales.
Esta actitud que se mantuvo permanentemente en su relación
conmigo y con otros, me enseño mas sobre la vida que los
claros conceptos teóricos que me trasmitieran.
Recuerdo ahora que estoy conectándome con
estas historias una vez en la Facultad de Psicología del
Salvador, donde los miembros del grupo debían hacer imágenes
de un posible encuentro con Moreno. Surgían situaciones
imaginarias una tras otras, de repente mi hijo, actualmente
psicólogo, comienza a reconstruir una escena en un salón
descripto con toda precisión Allí sentado con una gran
presencia, un señor grande que lo mira y le habla con ternura
y respeto Ante mi asombro trajo al escenario un momento de la
vida real, su encuentro con Moreno cuando era muy pequeño, yo
no sabía que había quedado en su memoria.
¿Habrá tenido importancia para él este encuentro en su
elección de carrera?
No imaginaba entonces que estos encuentros
que yo consideraba un privilegio traerían tantos cambios a mi
vida.
Durante el congreso su presencia abarcaba
todos los aspectos y tenia en cuenta todo aquello que sucedía,
como había ya tenido varias situaciones difíciles con el
rechazo que el movimiento psicoanalítico había manifestado
hacia sus teorías, se marchó del Congreso antes que comenzara
el Simposium de Psicoterapia de Grupo de esa orientación
porque no quería que se confundieran las posiciones o los
métodos.
Esto generó una difícil situación local pero no se
caracterizaba Moreno por contemporizar, ni por hacer algo que
no consideraba correcto.
Zerka solía decir cuantas veces se había sentido muy
avergonzada por tener que decir no a algo o encontrarse sin
saber que responder porque si Moreno estaba en desacuerdo era
inamovible, prefería evitar el enfrentamiento y dejarle a ella
manejar la salida con diplomacia.
Muchas veces le costo esto a ella la enemistad de alumnos o
colegas que confundían su intervención y la consideraban
culpable de estas situaciones.
En aquellos días Moreno y Zerka me preguntaron si yo
aceptaría una beca para poder aprender Psicodrama directamente
en la fuente, sin influencia de otras teorías, porque les
gustaría que alguien en Sur América tuviera una formación dada
por ellos. Yo contesté que me encantaría pensando que
seguramente era una pregunta simplemente retórica que no
tendría consecuencias.
No conocía aún a los Moreno, ni su generosidad, ni su interés
por compartir sus conocimientos.
Pocos meses después me dirigía muy apurada al Hospital Borda
donde trabajaba Los chicos que debían ir a Jardín y las cosas
de todos los días girando a mí alrededor. Al salir metí
descuidadamente un sobre que había traído el correo en mi
cartera y partí. Al sentarme en el taxi lo recuerdo y lo abrí,
el chofer mira por el espejo, al ver mi cara me dice ¿Son
malas noticias señora? ¿Está pálida?
No, le contesto me acaban de ofrecer una beca y no sé que
hacer o decir. Su respuesta fue fundamental en mis decisiones
posteriores “Hay oportunidades que solo se dan una vez en la
vida”.
Si no hubiera sido por ese ser desconocido
al que aún el día de hoy agradezco, no sé si hubiera hecho
todo lo que necesité hacer para poder partir al hemisferio
Norte, quedarme lejos de todos, principalmente de mis hijos y
trabajar en Beacon de fines del 69 a abril del 70 tres meses
que se convirtieron en medio año, para hacer mi formación y
volver a Buenos Aires con un diploma firmado por el maestro.
Con ayuda de todos partí y hoy me encuentro acá tratando de
dar mi semblanza de Moreno y contando mis impresiones en su
compañía.
Llegada a Nueva York
Viajé a Nueva York por primera vez sola
en octubre del 69, al llegar el mar de luces amenazaba
devorarme y me preguntaba que hacia allí.
Me esperaba un mundo desconocido en un sanatorio psiquiátrico
o un instituto de psicodrama lejos de todo y de todos. Sin
embargo no podía haberme negado, porque era la oportunidad
única, me embargaba el miedo.
En aquel entonces el aeropuerto era
distinto y uno salía tranquilamente por un pasillo sin
demasiadas dificultades en la aduana, yo caminaba por allí
pensando ¿Ahora que será de mí? ¿Cómo se llega a Beacon New
York en el valle del Hudson?
Beacon significa baliza, faro, iluminar el camino, todo tiene
un significado simbólico pero en la realidad, yo estoy
llegando a Nueva York es de noche, tengo que ir a la Estación
Central tomar un tren y cuantas cosas más.
Voy caminando. ¡Oh sorpresa! Al final de
la pasarela veo a Moreno tranquilamente sentado en una silla,
que no sabré nunca de donde salió en medio del aeropuerto, a
su lado con su única mano sobre su hombro a Zerka Moreno
mirando atentamente, cuando me ve saluda, sonríe, yo no puedo
creerlo.
Ellos han ido a buscar a esta joven asustada como si fuera
alguien importante, se me llenan los ojos de lagrimas, me doy
cuenta que se han puesto en mi lugar han hecho una inversión
de roles, quieren evitarme el shock de llegar sola a un lugar
desconocido, sentirse desorientada.
Con el tiempo sabré que fue así como llegó Zerka Moreno a
América,
También aprendo que ella capitaliza sus experiencias y trata
de impedir que los dolores se repitan para otras personas.
Moreno muestra una gran sonrisa y luego con ceño fruncido dice
“bueno, bueno, apurémonos porque tenemos que comer “
La vida frente a este recibimiento pierde dramaticidad y
continúa como si nada hubiera pasado, solo unas horas en un
viaje en avión.
Cada vez que relato este encuentro me emociono, porque para mí
es uno de los momentos fundamentales de las múltiples
enseñanzas de los Moreno. La teoría debe ser acompañada de una
manifestación práctica, para que tenga verdaderamente sentido.
La sociometría para ellos es un modo de ser, de vivir de
relacionarse, donde el otro ocupa un lugar importante tanto y
cuanto uno mismo.
Nos dirigimos a la salida, subimos al auto y Zerka toma el
volante no olvidemos que un cáncer hace muchos años le hizo
perder un brazo, pero maneja con gran pericia, Moreno me
invita a sentarme adelante con ellos, yo he dejado lejos mis
afectos, necesito ese calor, que en Buenos Aires no tendría
lugar, porque lógicamente a mis padres, que me han apoyado
incondicionalmente para que dé este salto, no se les ocurriría
decirme que me siente entre ellos, pero los Moreno entienden
las necesidades del corazón.
Comienzo un nuevo camino una nueva vida y ellos me acompañan,
sin dudar expresan su afecto, yo lo recibo y aprendo, alguna
vez en el tiempo alguien ocupara mi lugar y yo la protegeré
como ellos me han enseñado.
Viajamos dos horas siguiendo el Río Hudson,
es un camino muy bello, yo me adormezco de vez en cuando,
estoy cansada la tensión bajó y me entrego a aquello que
vendrá.
Moreno dormita también, de vez en cuando me preguntan por mi
gente, Zerka que tiene una preciosa voz canta, su música
mantiene el ritmo del viaje. Ella dice muchas veces que si no
hubiera sido psicodramatista hubiera sido artista de comedia
musical o tal vez pintora.
Llegamos a la casa pequeña, sin pretensiones, a la entrada de
la propiedad, allí viven ambos, desde allí se ve entre pinos
la casa grande que alberga a los alumnos, la oficina esta al
costado, desde ella se mantiene el contacto con todo el
mundo.
Entramos, hace frío afuera, para mí más
que para los demás, me sugieren dejar mis cosas en el auto
porque ya habrá tiempo para llevarlas y conocer el Instituto,
hoy ellos me reciben. Su ama de llaves a preparado una rica
comida que compartimos intercambiando cuentos, preguntas,
ellos hablan del Instituto, de los alumnos de sesiones, de
proyectos internacionales, yo los oigo fascinada, estoy en The
World Center of Psychodrama, pero en realidad estoy en una
casa, con una familia que sociométricamente reemplazará a la
mía por unos meses y es en la vida real, en la que los Moreno
vuelven a darme una lección. Que seguramente tardé mucho
tiempo en comprender su verdadera dimensión.
Ponemos juntas con Zerka los platos en el lavaplatos y Moreno
lee mientras tanto, sentado a la cabecera de la mesa alguno de
los múltiples artículos que recibe, de vez en cuando lo
comenta y comparte.
Esta será de ahora en adelante la rutina,
los estudiantes después de comer en el Instituto, bajarán
todas las noches a compartir con Moreno sus conclusiones, lo
ocurrido en el día, impartirá conocimientos y será parte de
un diario vivir, donde se aprende en cada momento, en cada
día.
Cuando a la noche ya en la casa grande, en
el cuarto que habitaré voy a dormir, lo hago sin angustia.
Transcurrir de los días en el Moreno Institute
En esa época la clínica psiquiátrica había
dejado de funcionar y solamente era Instituto de formación, al
cual llegaban alumnos de todas partes del mundo.
A todos y cada uno Moreno les dedicaba tiempo, conocía sus
historias personales y profesionales, tenia una habilidad
particular para encontrar y ayudar a desarrollar en cada uno
su carisma personal, aquello en lo cual se destacaba.
A veces era hasta dolorosa su clara percepción. Asombraba su
ojo clínico que no dejaba pasar ni un pequeño detalle sin
tenerlo en cuenta.
Cada noche reunía a sus alumnos y se
discutían los eventos del día, él participaba en pocas
ocasiones en el teatro y dirigía esporádicamente. Dejaba esta
tarea en manos de Zerka que él sostenía era mejor directora
que él, porque era más meticulosa y precisa en las sesiones,
principalmente de psicodrama con un protagonista.
A él le apasionaban los movimientos grupales y sociodramáticos
como la sesión que describí en el teatro de Nueva York u otras
en las que participé semanalmente en Beacon. Él solía asistir
al teatro los sábados a la noche que era el día de los
psicodramas públicos.
Una vez un equipo de cine que estaba filmando sucesos raros en
los Estados Unidos fue a visitar el teatro, esa noche Moreno
dirigió un sociodrama, el tema que surgió fue la violencia en
las calles de Nueva York, este sociodrama recorrió
posteriormente el mundo, una tarde muchos años después en una
sesión de grupo que coordinaba alguien me dijo: Te vi. en un
vídeo que alquilamos. No entendía que podía ser y un poco me
asusté En que podrían haberme filmado Se rieron un poco de mí
y finalmente Te vimos en un vídeo alemán sobre rarezas y estas
en un Sociodrama que dirige Moreno trabajando de yo auxiliar,
nunca logre encontrarlo ese vídeo, tal vez alguna vez aparezca
y seria un interesante documento del Teatro de Beacon en su
esplendor.
Moreno sostenía que las personas son
actores naturales y que solamente hay que ayudarlas a
manifestarse.
En el Teatro de Beacon se trataban los temas sociales más
importantes del momento y no sólo americanos puesto que los
participantes venían de todas partes del mundo. Nunca olvidaré
las sesiones sobre la guerra en Israel que me toco dirigir, ni
los recuerdos de la segunda guerra mundial que continuaban
vivos.
O la lucha por los derechos raciales o la guerra de Vietnam,
el teatro ni su director eran personajes asépticos, eran si
imparciales dentro de lo posible y allí solían tener un lugar
dramático aún los seres más despreciables.
Esto ocurría en el teatro, pero no así fuera del mismo, en una
ocasión asistieron para formarse en el manejo y la comprensión
de grupos un equipo guarda cárceles, éstos inmediatamente se
desplegaron por las instalaciones rompiendo reglas y haciendo
sentir a todos invadidos e incómodos incluso a Zerka.
La participación de este grupo duró un suspiro, no bien había
comenzado el trabajo se puso de manifiesto su actitud
prepotente, Moreno no tardó un instante en suspender el
contrato con la organización que los había mandado e
inmediatamente los expulsó, recomendándoles que si alguna vez
deseaban participar en algo que les permitiera crecer,
tendrían que cambiar radicalmente de actitud, no podían creer
que esto había sucedido e insistieron en que cambiarían si
podían permanecer, él fue inflexible no estaba dispuesto a
arriesgar la tranquilidad de todos nosotros por más que esto
le costase un problema posteriormente, creo que nunca este
grupo de gente recibió una lección mas clara.
Nosotros aprendimos que en el escenario, nosotros podemos
entender, perdonar, trabajar, con las situaciones mas
extremas, fuera de él debemos ser coherentes con nuestros
valores.
Moreno nos recibía cada noche sentado en
su mesa de comedor y allí procesábamos detalladamente lo que
había ocurrido, cómo habían sido las sesiones, sobre todo las
explicaciones teóricas de las mismas y el sentido profundo que
cada una de ellas tenia.
Llamaba la atención su cultura general muy
propia de su generación y del momento de su formación, los
clásicos eran amigos cercanos, a las distintas escuelas de
psicología o psiquiatría las conocía exhaustivamente.
Aunque nunca estuvo de acuerdo con el psicoanálisis
principalmente porque para él limitaba la realidad del hombre,
sabía mucho, había leído y continuaba leyendo todo aquello que
se escribía en esa época.
Una persona que había creado su propia escuela pero que sin
embargo estaba al tanto, de todo movimiento de pensamiento
innovador que surgiera en su profesión, llamaba profundamente
la atención. Que se sentía muy orgulloso de los desarrollos
novedosos de sus alumnos.
Era característica la atención que
prestaba a aquellas ideas o sugerencias que le traían sus
alumnos, nunca olvidare la cara de atención con que siguió la
lectura del I Chin que hacia un muy joven alumno, que le
sugirió hacer la lectura de su propia sesión de psicodrama
leyendo el libro de sabiduría china, él sostenía que si es
útil para quien lo hace, es valido usar distintos recursos
Quedó también grabada en mi memoria los
momentos de examen, donde el sentido de examinar a alguien era
aprender juntos y si bien nosotros en un comienzo temíamos
esos momentos de examen acostumbrados a los exámenes de la
facultad, con el tiempo nos dimos cuenta que era un modo
maravilloso que él aprovechaba para ampliar nuestros
conocimientos a través de preguntas como un buen maestro zen.
Como yo debía cumplir horas de trabajo o
en la oficina o ayudando a recopilar sus memorias pude oírlo
contar muchas historias de su vida y sobre todo del modo en el
que surgieron sus ideas, solía decir que en el momento en que
escribió las Palabras del Padre, seguramente había estado en
una crisis mística o alucinando pero que después comprendió
que era su escrito fundamental y le encantaba recitarlo en vos
alta.
No era alguien fácil, ni simple para
vivir con él, pues demandaba una constante atención, a la cual
solo la fuerza de voluntad de Zerka podía ponerle coto.
En una oportunidad en el Instituto
quedaban solamente tres alumnas y comenzamos a la noche a oír
extraños ruidos, había tormenta, era una casa rodeada de
árboles, con sonidos a los que estábamos no estábamos
acostumbradas. Entramos en una crisis de pánico, pensábamos
que nos asaltarían o nos atacarían pandillas, no sé cuantas
historias terribles construimos, nos duró bastante tiempo el
susto al cual hicimos desaparecer comiendo helado sentadas en
la alfombra a la madrugada.
A la mañana siguiente Moreno que siempre
sabía todo aquello que ocurría en la casa grande nos mandó
llamar, para ver que extraña cosa había ocurrido, también
nosotras estábamos convencidas que habíamos alucinado pero
cuando le contamos, muy seriamente nos dijo:
“No tienen que temer, el terreno donde esta la casa era un
cementerio indígena y a veces en noches de tormenta hay muchos
ruidos, por eso allí en esa casa están absolutamente seguras
porque nadie se acerca después de cierta hora” Lo
extraordinario de esta situación es que nosotras nos
tranquilizamos totalmente y nunca mas volvimos a asustarnos.
Nunca sabremos si fue un invento del momento, un modo de
tratar lo que nosotras creíamos, nuestras invenciones
nocturnas o un modo psicodramático de crear mundo imaginarios
protectores acordes a la necesidad de cada uno.
Podría seguir contando pequeñas anécdotas
como estas, una por cada día de mi permanencia en el Moreno
Institute Beacon, New York, pero creo haber cumplido mi
cometido de transmitir una semblanza humana de alguien que,
con el correr de los años y el crecimiento del movimiento que
nació de sus ideas, va desapareciendo como hombre escondido
por su propia creación.
Solamente diré que una vez cumplido todos los requisitos para
llegar a ser Directora de Psicodrama volví a Buenos Aires con
un diploma firmado por el Gran Maestro.
Que me lo entregara con una sonrisa y un gran abrazo, sabiendo
que para lograrlo había tenido que hacer grandes esfuerzos,
aún enfrentarlo a él, que a último momento dijo que debía
quedarme a trabajar con ellos por otro año para lo cual
amenazó con no dejarme terminar el curso, ni darme el diploma.
Para mi esto era un imposible porque en casa esperaba mi
familia, creo que fue la prueba mas difícil a la que me
sometió, porque tuve que decidir qué era lo mas importante y
renunciar a algo para lo cual había luchado tanto.
Al decidir no aceptar la propuesta por más
alto el costo que fuera, allí estaba mi Diploma, que como me
decían el año pasado en la Federación Europea de Psicodrama,
es en la actualidad una reliquia.
Ahora creo que fue en ese momento donde yo
me animé a decirle no, el momento en que él consideró que
había crecido lo suficiente para llevarlo conmigo para cumplir
una tarea que él sabía no sería fácil.
Moreno tal como lo conocí
Dalmiro Bustos
Me recibí de Doctor en Medicina en 1956,
dispuesto a ser pediatra. Con tal meta, me fui a hacer una
residencia en Estados Unidos, donde permanecí hasta mi regreso
a la Argentina en 1962. Pero mi decisión de ser pediatra
terminó cuando una bebita de seis meses, murió en mis brazos.
Mi sufrimiento me advirtió para no seguir en un camino que no
podía recorrer por falta de distancia. Entonces mi segunda
opción, la psiquiatría, paso a primer plano. Hice mi formación
como Psiquiatra clínico durante cinco años en los que, aún
estando en Boston, muy cerca de Beacon nunca había oído hablar
del Psicodrama, ni de Moreno.
Vuelto a la Argentina, me vinculé al grupo de Alberto Fontana.
En ese grupo también estaba Jaime Rojas Bermúdez, quien nos
invitó a participar de una sesión de Psicodrama. Me causó gran
desagrado, ya que la experiencia consistía en que cada uno
mostrara como se sentía cuando defecaba, mientras los demás
miraban. Pensé que jamás participaría de esa técnica, a la que
accedí de manera tan negativa. Pero Roberto Reynoso me invitó
a coordinar grupos de chicos, con juegos dramáticos. Aún el
nombre de Moreno no aparecía en mi panorama. Mis referentes
eran Melanie Klein y Bion.
En 1964, viajo a Londres al Congreso de Psicoterapia.
Terminado el mismo, viajo a París, donde me dicen que hay un
Congreso de Psicodrama. De muy mala gana, dada la nefasta
experiencia anterior, acepto asistir a una sesión de pareja,
dirigida por Moreno, con Zerka Moreno y Anne Ancelin
Schutzemberger como yo auxiliares. A pesar de mis
resistencias, mi nuevo contacto me dejó curioso. Moreno
presentaba un modelo de relación que yo desconocía. Cercano,
abierto, locuaz... Poco después comencé a cursar los
seminarios de la Asociación Argentina de Psicodrama, donde,
para mi asombro, en ningún momento aparecía Moreno, ni se
leían sus libros. Comencé a utilizar técnicas de acción en mis
grupos, sin cambiar mi postura. En 1969, se realiza el
Congreso de Psicodrama en Buenos Aires y allí me toca un rol
de integrante de la secretaria científica. Sin embargo fue
otro el hecho que me aproximó de Moreno y de Zerka. El
Ministerio de Educación quería agasajar a Moreno con un paseo
por el Tigre, en el barco Presidencial. Nada detestaba más
Moreno que paseos en barco. Lo cual es sorprendente si
consideramos que Moreno “reinventa” su nacimiento como
habiendo ocurrido en un barco, llegando al puerto de
Constanza. Rojas que pidió que mediara, por mi fluido
conocimiento del inglés. Zerka era la otra mediadora, de lo
que años después seria uno de los periplos que recordamos
riendo. Moreno no cedió, pero nació una relación con ambos que
marcaría mi vida. En esa ocasión me ofrecen una beca para
estudiar en Beacon durante tres meses. Esto para mí era
imposible debido a mis actividades. La beca acaba siendo
otorgada a Mónica Zuretti. Pero desde ese momento comienzo a
viajar a Beacon, cada tres o cuatro meses.
Fue como abrir el acceso a un mundo que, a pesar de soñado,
creía inexistente. Moreno no solo creó el Psicodrama, sino que
propuso una postura terapéutica cercana, un encuentro vital en
el que el “sharing”, sustituye a la opinión, a la distancia en
la que se opera en tercera persona. Para alguien formado en la
propuesta de Bion y Melanie Klein, era un cambio radical, pero
mi sensación fue la de haber encontrado una manera de
relacionarme que me completaba. Empecé a leer a Moreno,
fascinado con las Palabras del Padre, libro que después
prologué en la edición en castellano, editado por la editorial
Vancú. Moreno lo escribe en forma anónima, hablando como si
fuera Dios. Esto le valió el mote de delirante, lo cual es no
comprender que Moreno habla de y desde un Dios que se
encuentra dentro de todos y que este Dios era dirigido a otros
Dioses. Sólo así se puede comprender profundamente la idea del
Dios Creador, único remedio para la robotización propuesta por
el pensamiento de la época. Entro en contacto con la
Sociometría, rica teoría de las relaciones interpersonales,
conceptos como átomo social, red sociométrica etc. No puedo
comprender porque en la Argentina se estudiaba Psicodrama
desconociendo la gran gama de propuestas teóricas, técnicas y
filosóficas que ofrece Moreno. También escribo El test
Sociométrico como una síntesis de las propuestas formuladas
por Moreno.
Mi contacto con los Moreno fue creciendo con el tiempo. Zerka
era una gran maestra, cálida, inteligente, sensible y con una
fuerza admirable. Por la tarde, después de las sesiones,
atravesábamos el parque que separaba el teatro de la casa de
los Moreno. Zerka ya había informado a Moreno sobre lo
ocurrido esa ida. Con solo mirarlo ya sabíamos lo que nos
esperaba. Pero su pasión por la vida dominaba todos sus
estados de ánimo. Era directo, sin vueltas. Recuerdo muchos
momentos de mágico aprendizaje. Le encantaba la polémica, y yo
aprendí que ponerle el dedo en la llaga, era la manera de
extraer lo mejor de sí. Una vez, un australiano había dirigido
una sesión en la que habló durante casi todo el proceso. Con
una sonrisa le preguntó, irónicamente, cual era el nombre de
la técnica que había usado, porque con el psicodrama no
guardaba ninguna relación. La protagonista defendió a su
director, diciendo que le había permitido comprender lo que le
pasaba. La miró largamente y le dijo que se alegraba mucho,
pero que el psicodrama no se limitaba a permitir la
comprensión del conflicto, sino a encontrar aperturas hacia
nuevos caminos. La palabra insight lo irritaba especialmente,
decía que era como quedarse a mitad de camino.
Cuando citaba algún autor, le pedía a Zerka que le buscara en
el exacto lugar de su biblioteca, el libro citado. Esta
precisión la mantuvo hasta mediados de 1973. Después de ese
momento se evidenció claramente el deterioro Quedaba como
detenido en mitad de una frase, como si el tiempo iniciara un
paréntesis. Despertaba y continuaba la frase interrumpida.
Zerka quedaba a su lado acompañando todo con su ternura y
firmeza.
Los Moreno vivían en una modesta casa. No
había lujos, pero sí una maravillosa colección de libros.
Tampoco había un orden demasiado especial. Sin embargo nadie
dudaba de sentirse bien recibido.
Cuando fui por primera vez, tuve una confusión y pensé que la
sede estaba en el teatro que, por entonces, mantenían en
Broadway. Llegué y me explicaron que el Instituto quedaba en
Beacon, a orillas del Río Hudson. El teatro, donde se
realizaban las sesiones públicas, abiertas al público, al
precio de cinco dólares. Eran dirigidas por alumnos del
Instituto y, los días viernes, por Zerka, quien conducía a
Rosamunda, el viejo Mercedes que manejaba, adaptado para poder
manejarlo a pesar de la falta de un brazo.
El teatro era un oscuro lugar, que albergaba a personas
solitarias, alcoholistas, gente sin destino cierto. Pero por
sobretodo, concretizaba el viejo sueno de gran sonador:
acercar la terapia a quien la necesitaba, a los que no irían
nunca a un consultorio. Mas adelante acompañe varias veces a
Zerka los viernes. Varias de las sesiones eran difíciles de
conducir, pero siempre vi. salir luz de las sombras. El teatro
cerró a principios de los setenta. Ya no era posible
mantenerlo abierto debido a los costos. Moreno lo sintió
mucho, el joven soñador y revolucionario, también empezaba a
morir.
Desde el teatro, cuando por error me dirigí en mi primera
estada, fuimos con Elena, mi mujer, en tren hacia Beacon. Nos
recibieron los Moreno con afecto, Moreno besó la mano de Elena
y elogió su belleza. La fama de “ladies’man”, hizo que me
inquietara un poco. Años después decía que no se podía
reducir la sexualidad a la actividad meramente genital.
"cuando los genitales ya no funcionan, siempre está la mano, o
el pié". Y esto fue años antes de que el Viagra levantara las
barreras marcadas por el envejecimiento. Zerka padecía
pacientemente ese aspecto de Moreno. Después tomó mi mano y
me dijo: “bienvenido, el gran diplomático del Psicodrama”.
Claramente recordaba mi rol en el episodio del Congreso de
Buenos Aires.
Raramente iba al teatro, su cuerpo ya no le permitía esos
esfuerzos. Pero cuando iba, era una especie de fiesta para
todos. Creo que nadie podía ver objetivamente lo que hacia
como director, pero el que era dirigido por él, nunca lo
olvidaría. Objetivamente (con la resalva de que no sé bien que
es eso), Zerka tenía un manejo de la escena incomparable.
Mucho más rico y preciso que él. Pero tenía una fascinante
presencia, su manejo de su capacidad de comprensión del alma
humana, excedía todos los límites. Hablaba mucho durante las
dramatizaciones, enseñaba, se perdía. Pero era una experiencia
plena. Supe que confiaba en mí por un episodio. En esa época,
aún concurría algún paciente para internarse en Beacon. Moreno
los hacía participar de las sesiones de formación. Una noche
me llama a la madrugada para pedirme que viera a April, una
paciente que se encontraba en una fuerte crisis de angustia.
Había varios psiquiatras en el grupo, pero me pidió que me
quedara con ella hasta que se calme. Miss Queenie, quien fue
enfermera del Hospital y después quedó regenteando al
personal, me acompañó. Le pregunté cual era la razón por la
que Moreno me pedía a mí. "Confía en su capacidad de confortar
y dar seguridad"-me dijo-. Después Zerka me confirmó lo que
decía Queenie. Esas palabras tuvieron un alto impacto para mi
autoestima. Con April use un procedimiento que tuve que
inventar a la fuerza. Estaba en el último año de Medicina y
hacía guardias de emergencia a domicilio.
Llaman por algo que en aquel entonces se conocía como "crisis
nerviosa". Generalmente se llevaba el maletín de primeros
auxilios con elementos esenciales. Para la crisis nerviosa, se
aplicaba un sedante, Luminal. Pero resulta que el chofer
olvida cargar el maletín y yo me encuentro con una muchacha
que estaba en estado de pánico, después de un aborto
provocado. Y sin Luminal. Con mis escasos 20 años a cuestas,
decido abrazarla muy fuertemente, hasta que aceptó mis brazos
y se fue relajando. Sin Luminal. Comprendí que la crisis era
como un grito de dolor sin respuesta y que el sentirse
contenida bastaba para que recuperara el control. Lo mismo
hice con April. Moreno me dijo al DIA siguiente que ahora yo
estaba entendiendo la verdadera esencia del psicodrama.
Durante muchos anos continué viajando para aprender con ellos.
Pero fue un aprendizaje totalmente diferente al que había
hecho hasta el momento. Los contenidos eran aprendidos desde
adentro, siendo protagonista o director o yo auxiliar, siempre
en la intensidad de lo inesperado. Para quien estaba
acostumbrado a aprender desde el asiento que albergaba al rol
de pasivo receptor, esto fue una revolución total. No había
orden, mas que el que grupo iba marcando. Pasábamos a la
sociometría, saltando a la posición de encuentro, de allí a
las técnicas. Pero todo desde el compromiso de participante
activo del conocimiento. Como toda revolución la resistí.
Porque cambiar era decidir la dirección de mi vida, si creía
en el método de aprendizaje “desde adentro”, tenía que decidir
cambiar la forma de enseñar. Hoy no se me ocurriría hacerlo de
otra forma. Mis emociones aprendieron junto a mis neuronas.
Crecía con psicodrama aprendiendo psicodrama.
La primera vez que dirigí en Beacon, fue
cuando, en una de mis primeras semanas, un psiquiatra suizo me
eligió. Subí al escenario fingiendo un gran aplomo. Y me
desplomé, literalmente, al tropezar con el segundo escalón.
Como es habitual en mí, me puse rojo de vergüenza. Pero
sobreviví, gracias a la ayuda de Ann Hale, por entonces
sustituyendo ocasionalmente a Zerka. A pesar de mi severa
autocrítica, mi protagonista me siguió eligiendo como director
y cuando dejamos de vernos, me escribía diciendo lo importante
que había sido esa sesión para su vida.
En una ocasión, ya pasado algún tiempo de entrenamiento, yo
reemplazaba a Zerka en la supervisión. La sesión transcurrió
dentro de lo peor que puede ocurrir en una dramatización, ya
que el ocasional director confundía agresión con intensidad. Y
yo tuve que interrumpir la dramatización para impedir que la
violencia dañara al protagonista. Era una actuación
psicopática, que es lo más lejano al verdadero psicodrama, que
se puede estar. El problema era, que le diría a Moreno para
evitar su enojo excesivo. Me vio llegar, pálido. Me sentó a su
lado y me dijo: Un desastre, ¿no? Llegada la hora del
procesamiento, trató al director con afecto y le dijo que ya
hacía más de dos años que venía para aprender psicodrama. Pero
ese día concluía su presencia en el Instituto. Mas tarde me
dijo que no todo el mundo puede ser psicodramatista,
especialmente personas que confunden intensidad con violencia.
No me quedé bien, porque yo era un compañero que eventualmente
supervisaba. Pero, como siempre, aprendí una buena lección.
Pero tal vez lo más importante que me
ocurrió personalmente tiene que ver con permitirme un lugar
seguro durante los años de la dictadura. Eran años duros y yo
militaba en el Peronismo de Base. Primero eran tareas
logísticas, desde enceran el una escuelita de Magdalena, hasta
albergar en casa a comparendos que eran perseguidos. El sueno
maravilloso de un mundo mejor era un motor esencial para mi
vida. Hasta que pusieron un arma en mi mano. Desde dentro de
mí salió un no enorme, pero nuestros mitos machistas me daban
la versión de un no basado en la cobardía. Fui a Beacon antes
de tomar una decisión y Zerka me hizo subir a la llamada
“galería de los dioses”, para que viera desde lo alto la
escena donde yo empuñaba un arma. Grité desde lo mas profundo
de mi alma que no era para eso que yo había nacido. ”Nunca me
cupo dudas sobre el camino elegido. Esa noche, durante el
procesamiento, Moreno solo me tomó la mano muy fuertemente.
Su mano me acompaño cuando en la guerra de Malvinas, mi hijo
es mandado a luchar esa guerra sin sentido. Con Elena montamos
un grupo de apoyo para padres de soldados, en la ciudad de La
Plata. Llegamos a ser 700 padres que reivindicaban el grupo
como el espacio de sanidad frente a la locura. Todas las
noches compartíamos nuestras desventuras y nos sosteníamos. No
tengo dudas que Moreno estaba allí.
En Diciembre del 1973, estuve pasando mis
habituales tres semanas. Ya su estado era muy penoso, hablaba
en alemán sin saberlo, se dormía. La noche de fin de año la
pasó casi en letargo. Pese a esto levantó su copa de
"champagne" (era en realidad un espumante de California), para
brindar con todos. En febrero Zerka me llamó diciendo que se
estaba apagando su vida. Fui a quedarme con mi querida amiga.
Cuando llegué ya había muerto. En la urna que guarda sus
cenizas, tiene grabado: "Quiero ser recordado como el hombre
que llevó alegría a la psiquiatría". Yo no se si será
recordado por solo eso, pero la naturalidad de la postura del
terapeuta, encierra uno de sus mayores legados, fuera de los
estereotipos lejanos. Llevó el encuentro al lugar de ideal
relacional, enseñó que compartir es la fórmula para el
acercamiento humano, escapando de juicios de valor y fórmulas
de poder. Peleó con mucha gente, pero siempre ofreciendo
alternativas luminosas. A nadie se le ha negado tanto como a
él la autoría de sus descubrimientos. Se quejaba de esto. Pero
en una ocasión le dije que nadie dice la imprenta de Gutemberg,
o la luz de Edison. Que era su obra la que terminaría
impregnando el conocimiento de nuestros tiempos. Y que allí
siempre estaría él.
Como está en las experiencias de Psicodrama en las calles, en
el teatro de la espontaneidad, en las mil experiencias que
surgen de sus semillas. Aunque muchos de ellos no sepan quien
era J. L. Moreno. Felizmente para mi vida, yo sí lo sé. |