Cierto es que –tal cual nos canta Serrat– “de vez en cuando la vida nos besa en la boca y a colores se despliega como un atlas…” pero, a principios de mayo la vida se puso un “cubrebocas” , guantes, alcohol y un sin fin de medidas preventivas, la gripe porcina decía piedra libre desde México y parecía que no contábamos con la astucia de ningún Chapulín Colorado que pudiera ayudarnos. En el medio de una situación mundial crítica, con el virus AH1N1 multiplicándose sobre el escenario “pandemia grado 5” se realizó en la ciudad de Quito –Ecuador- el VII Congreso Iberoamericano de Psicodrama.
Y ¿qué hacer cuando el estar próximos se vuelve una amenaza y el estar distantes una frustración? ¿Cuándo los aeropuertos son zonas de riesgo? ¿Cuándo el quiero y el puedo están a punto de divorciarse?
Finalmente fuimos llegando, alrededor de 400 personas, muchas propuestas, mucha energía y sobre todo la generosa hospitalidad de los dueños de casa y los co-organizadores venezolanos. En este caso, articulando diversidades, los argentinos salimos a escena juntos bajo la forma de una red, y así –entre redes y cordones– fue la presentación de la Red de psicodramatistas en Argentina. Mientras tanto la “gripe porcina” no quería perder protagonismo, varios mexicanos no pudieron bajar del avión y en el mismo regresaron. Sin embargo casualmente – ¿casualmente? – los organizadores habían elegido como compañía simbólica de este Congreso la figura del “huaco” , una suerte de potente “sanador” que con su bastón de chonta –palmera jaspeada– va bailando y limpiando de enfermedades a todo aquel que lo requiera. Y vaya si lo requeríamos en ese instante donde un estornudo lograba inquietar más que un disparo
Cuando el contexto
no se hace texto,
sino pandemia.
Cuando la pandemia
no se detiene
sino tapando nuestras bocas.
Cuando las bocas
no quieren cubrirse
sino soltarse
Cuando al soltarse
nuestras ganas se contagian,
nuestros miedos se acompañan
nuestros logros se comparten
nuestras dudas se desnudan
-aunque por las dudas no dejan de dudar-
Cuando un brasilero rinde homenaje a Portugal,
cuando un portugués entona a Piazzolla,
cuando un chileno le canta a Cuba,
cuando un cubano recita al Che
cuando un escenario se vuelve revolución
y la revolución vuelve a ser un escenario…
Cuando uno más uno somos muchos,
cuando muchos nos sentimos juntos,
cuando estamos juntos pero no revueltos.
Si miramos el recorrido histórico del Psicodrama por Latinoamérica este método psicoterapéutico creado por Jacob L. Moreno ha ido propagándose por diferentes puntos de nuestro continente. En este transcurrir el Psicodrama fue mutando -al igual que un virus- haciéndose más fuerte y resistente. Distintos “agentes portadores” lo fueron trasladando de país a país borrando fronteras, multiplicando escenarios y sobre todo extendiendo lazos. El día de la apertura del Congreso así lo recordaba mi “hermano” venezolano Edwin Muñoz: “Una chilena lo llevó a Venezuela, dos argentinos a Brasil, una brasilera a Ecuador, un paraguayo y una uruguaya a México, una suiza a Costa Rica y a Cuba…”
Este Congreso Iberoamericano en la mitad del mundo nos brindó la ocasión de demorarnos en nuestro accionar, abriendo nuevas líneas de sentido y sinsentido para continuar pensando-haciendo-construyendo-teorizando-expandiendo el Psicodrama.
Encontrándonos con otros modos de utilizar la misma herramienta,
Encontrándonos con otros modos,
Encontrándonos con otros,
Encontrándonos...
Desde el paralelo 0º construimos un verdadero encuentro con una poética propia, singular y la misma intensa profundidad que el creador del Psicodrama proponía. Parafraseando a Moreno…fue algo así:
Y yo arranqué tu “cubrebocas”
lo ubiqué en el lugar de mis silencios.
Y tú arrancaste mi “cubrebocas”
lo guardaste en el rincón de lo “no dicho”
Y yo me convertí en tus palabras,
tú te transformaste en mis sonidos.
Y en la mitad del mundo,
entre sures y nortes,
gripes y huacos,
vitalidad y virus,
Al fin…
NOS ENCONTRAMOS!!!
Adriana Piterbarg - Argentina
Cubrebocas es lo que nosotros en Argentina denominamos barbijo, una especie de mascarilla para cubrirse la boca.
Huaco o Huaconi en aymará significa el abrazador o acariciador y por su origen son figuras legendarias en la cultura de Ecuador. Actualmente los Huacos participan en la fiesta de la Mama Negra vestidos de blanco con una mascara pintada a rayas de colores, en la espalda llevan una especie de escudo atado con diversas figuras simbólicas y ornamentales, en la mano llevan lanzas de palmera y cuernos de venado con cascabeles que pasan por el cuerpo de los espectadores con el objeto de limpiarlos de enfermedades y de los demonios maléficos mientras invocan en voz alta a las deidades de los volcanes ecuatorianos.
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