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  • Libros de Adriana Piterbarg
Adriana Piterbarg nació en Argentina. Es licenciada en Psicología, graduada en la Universidad de Buenos Aires, psicodramatista, psicóloga social y escultora. Esta formación le permite articular en su práctica como psicoterapeuta, el arte con la salud mental, desempeñándose tanto en el campo clínico como en el social.
Fundadora y directora de la Escuela de Psicodrama de San Miguel desde el año 1992, es responsable de la formación, capacitación y perfeccionamiento de psicodramatistas.
Autora de numerosos trabajos sobre esta especialidad, que fueron desarrollados en diversos países como: Argentina, Cuba, Israel, Portugal, Uruguay y Venezuela. Llevó a cabo el 16 de marzo de 2002 un Multipsicodrama comunitario, simultáneamente en diferentes lugares públicos de Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Desde entonces impulsa y coparticipa activamente en la realización de sociopsicodramas comunitarios en Argentina y Latinoamérica.

* "Todavía respira"

* "Puntos de Partida"

* "Repensar los corporal"


 
Puntos (volver)

 

                             * Prólogo

                             * Introducción

    
Adriana Piterbarg es en esta obra, al igual que en la precedente Todavía respira, una mirada poética sobre el psicodrama, interlocutora de las voces que pueblan las prácticas grupales, logrando transmitir técnicas aplicables en variados campos de la enseñanza y en áreas específicas como la salud mental, el arte y la creatividad.
     Técnicas de presentación y de cierre, de abordaje de obstáculos comunicacionales, técnicas retrospectivas y prospectivas son explicadas con un singular atravesamiento experiencial que facilitará al lector-coordinador adecuarlas a sus necesidades y convertirse en el “inventor de sus propias recursos”.
    Este profuso y detallado compendio de técnicas de acción, que el coordinador grupal incluirá sin duda en su caja de herramientas, es presentado por la autora no como “un recetario para condimentar el escenario grupal” sino como una fuente de inspiración de nuevos Puntos de partida.

 

 

Prólogo

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     Adriana Piterbarg mencionaba en un artículo suyo que Moreno dijo en una ocasión que la mejor forma de difundir una idea es darla. Si es buena, va a prender, será utilizada por muchos, un número cada vez mayor de gente la entenderá, y así se hará productiva. Este libro se encarga de demostrarlo. Un buen punto.
     Quizá una característica que nos distingue a los psicodramatistas de los colegas que utilizan únicamente la comunicación verbal, es que todo lo que hacemos está siempre a la vista: se habla y se dramatiza al mismo tiempo, se narra y se representa. En nuestros Congresos, talleres, jornadas, a la menor provocación armamos una escena, y conversamos en acción.
     Y entonces sucede con las técnicas que, como buenas obras de arte, se escapan de las manos del artista y pasan a ser propiedad colectiva. Se pierde el sentido de la propiedad privada, y después no sabemos dónde ni cuando se nos ocurrió algo nuevo, o si estamos reinventado algo que alguna vez vimos hacer a otro. Y no siempre es fácil dar el crédito al autor, con lo que estamos en riesgo permanente de plagiarnos los unos a los otros y multiplicarlo, para felicidad de Moreno. Y para enriquecimiento del campo psicodramático.
     Al leer este libro muchas de las técnicas nos producen recuerdos, resonancias varias, a veces creemos que sabemos quien fue el primero, otras nos asalta la tentación de decir “esta técnica es mía, la inventé en… te acordás, Adriana?” y entramos en duda, lo vemos a Moreno riéndose de nosotros, y disfrutamos de la recreación, y del hecho de que alguien se tomó el trabajo, nada fácil por cierto, de recopilar estos recursos, de aquí, de allá, de todas partes. Y los propios, los inventados por Adriana Piterbarg, con sus inevitables y contagiosas ganas de jugar.
     Cuando leo que alguien escribe “este libro no pretende ser un manual…” me invade una sensación de alarma. Lamentablemente, hay quienes buscan recetarios y manuales, y los “aplican”. “Vamos a hacer lo que dice en la página tal.. y a ver que pasa”. No es lo mismo ser aplicador de técnicas que ser psicodramatista, con toda la connotación ética y de cosmovisión que este rol implica. Pero este es otro punto.
     Para quienes transitan con todo el compromiso personal por los caminos artísticos y científicos que, al mismo tiempo, reúne el psicodrama, este libro será un apoyo y una fuente de inspiración, y podrán recoger la invitación de la autora de aumentar las ganas de inventar, aunque sean reinvenciones.
   Pero hay algo que es para mí lo más disfrutable de este libro, algo que no son “técnicas”. Es la feliz combinación que hace Adriana entre narraciones, descripciones, anécdotas, y la intercalación de poesías, en su mayoría propias, que nos cambian el ánimo y el sentir. ¡Qué buenas puntadas!
    Y nos vuelve a mostrar que lo importante es lo que sucede “entre”. Entre los miembros del grupo, entre protagonista y co-protagonistas, entre autor y lector, entre los múltiples vínculos, entre el agujero negro y un destello de luz.
Jaime Winkler
México, junio de 2004

 

 

Introducción
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Libro
 
Tropezabas en los astros desastrada (1)
casi no teníamos libros en casa
y la ciudad no tenía librería
pero los libros que han entrado en nuestra vida
son como la radiación de un agujero negro
apuntando hacia la expansión del Universo
porque la frase, el concepto, el tema, el verso
(y, sin duda, sobre todo el verso)
es lo que puede lanzar mundos en el mundo.
Tropezabas en los astros desastrada
sin saber que la ventura y la desventura
de esa calle (1) que va de la nada a la nada
son libros y el luar (2) contra la cultura (3).
Los libros son objetos trascendentes
pero podemos amarlos del amor táctil
que damos a los paquetes de cigarrillos
domarlos, cultivarlos en acuarios
en estantes, celdas, hogueras
o lanzarlos por las ventanas
(tal vez eso nos libre de lanzarnos)
o –lo que es mucho peor– por odiárnoslos
podemos simplemente escribir uno:
Colmar de inútiles palabras muchas páginas
y de más confusión las estanterías.
Tropezabas en los astros desastrada
pero para mí fuiste la estrella entre las estrellas.
 
Caetano Veloso
 
(1) Juego de palabras y sentidos, intraducible al castellano. El adjetivo femenino desastrada (idéntico en español y portugués) tiene el mismo sonido que dessa estrada ("de esa calle").
(2) Luar se traduce como luz de luna o claro de luna, pero en la escritura en portugués (es frecuente en textos de Pessoa) tiene connotaciones relacionadas con determinados sentimientos, con una indefinida presencia del misterio, residuos tal vez de antiguos cultos lunares. Sin traducción exacta, es preferible mantener la palabra original.
(3) Caetano dice de la expresión contracultura: "Me pareció una maravilla decir contra la cultura en este tema. En la penúltima película de Jean-Luc Godard, él dice que de un lado está el arte y del otro la cultura, que la cultura siempre va a querer matar al arte y el arte siempre va a estar contra la cultura. Esto me pareció una maravilla, porque la idea de contracultura tiene una nueva formulación".
 
    Escribir un libro es como ir hilvanando ideas en muchas hojas de papel. Un libro puede ser una llave apropiada para abrir cofres, cajitas, tesoros y compuertas, pero también puede observarse desde lejos, como un fantástico monumento que bloquee con su presencia toda mirada que no se dirija a él. Nos enseñaron –y aprendimos– que “lo escrito, escrito está”, convirtiéndose de este modo en una conserva cultural que no admite modificaciones.
    Mucho me cuestioné el hecho de escribir un libro sobre técnicas de acción.
   Quizás por la fuerte convicción de creer que las técnicas grupales nacen nuevamente frente a cada situación inesperada…
    Quizás por sostener que todo coordinador debe ser el inventor de sus propios recursos…
   Quizás por suponer –y cuanta razón tenía en suponerlo– que traducir en palabras tantas técnicas iba a resultar una tarea ciertamente dificultosa…
    Quizás por impregnarme con la canción de Caetano y resistirme a no “colmar de inútiles palabras muchas páginas y de más confusión las estanterías.”
    Quizás… quizás… quizás…
    Quizás fueron tantas las voces de mis alumnos incitándome a ocuparme del tema…
   Quizás porque ya no sabía qué responder a la pregunta “¿Y esta técnica que hicimos, donde está escrita?”…
   Quizás porque escribir este libro fue la excusa necesaria para acomodar una tarea de la que me enamoré hace un buen rato…
   Quizás cuantas razones y cuantas más sinrazones me llevaron a estos puntos de partida…
   Este libro se divide en cuatro capítulos. Como su nombre lo indica, el primero, “Momentos”, está organizado temporalmente. Allí encontrarán técnicas de presentación, técnicas para abordar obstáculos comunicacionales, para dinamizar lo conceptual o para cerrar una experiencia grupal.
   Al abrir las puertas del segundo capítulo podrán decirles piedra libre a “Todos los juegos el juego”, una variada compilación de juegos grupales.
   El tercer capítulo está poblado de “Efectos especiales”. Se trata de algunas técnicas que parecen una especie de varita mágica, sobre todo si son utilizadas en el momento justo por el coordinador, provocando una suerte de efecto especialmente sorprendente en el campo grupal.
  Llegando al final tendrán la oportunidad de “Volver al futuro”, mediante técnicas retrospectivas y prospectivas. Estas técnicas viajeras son sumamente útiles, ya que para situarse bien en el presente, o para mirar el futuro más despejado, en ocasiones necesitamos acomodar la estantería del pasado.
  Estas páginas no pretenden ser un recetario para condimentar el escenario grupal. Cabe advertir que si algún lector lo aborda de ese modo, este libro se autodestruirá en cinco minutos. Mi intención es que estas técnicas promuevan las ganas de inventar más técnicas, que este libro sea simplemente como “la radiación de un agujero negro apuntando hacia la expansión” de nuevos puntos de partida…
 
Adriana Piterbarg

 
Todavia

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   * Prólogo

    * Contratapa

 
 
"Este no es un libro técnico sobre Psicodrama, ya se han escrito muchos y muy bien. Intento buscar el lado poético, el costado artístico de este método terapéutico, ya que en el escenario psicodramático se conjugan varios factores estéticos, logrando en algunas ocasiones el efecto envolvente de una poesía.
¿Y acaso las poesías no son escenas que se despliegan en un escenario de papel?
El Psicodrama es sólo la brújula con la que me muevo por estas páginas, abriendo un espacio para transitar entre lo múltiple y lo singular, recorriendo historias donde el protagonista es un cuerpo, un vínculo, un grupo o un pueblo.”
Adriana Piterbarg realiza en este libro una rara alquimia de teoría, técnica, relato y poesía. El resultado es un texto implicado y riguroso, desacartonado y original.
La autora narra sus vicisitudes personales y profesionales en la implementación del método psicodramático y en el despliegue de nuevos desarrollos terapéuticos y comunitarios del mismo.
Relatos de experiencias y descripción de innovadoras técnicas podrán encontrarse con profusión en estas páginas. "Todavía respira" arroja una brisa de aire fresco sobre el marco teórico del Psicodrama, al estar escrito en clave poética y ser atravesado por una práctica y una reflexión donde la salud mental es un punto de encuentro entre la plaza y el consultorio.

 

Prólogo

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¿De qué hablamos cuando hablamos de poesía?
¿De artistas y sensibilidad, de ficción y fantasía? ¿De producción intelectual y cultural de una sociedad? ¿De un bien simbólico?
Muchas podrían ser las preguntas, tantas como las múltiples respuestas que podríamos encontrar.
Les propongo partir de una especialmente, a la que nos acerca Adriana Piterbarg en esta obra donde nos muestra “el costado artístico de un escenario psicodramático.”
Psicodrama es poesía. Protagonistas que desnudan y desanudan conflictos en escenarios psicodramáticos cual poesía desplegada en escenarios de papel. Analogía que es una invitación a descubrir y transitar “el lado poético de este método terapéutico”.
Este libro, escrito en un contexto socio-histórico particular, recoge voces y testimonios de personas habitantes del tiempo del psicodrama que intentan “aprender a perfumar la realidad” de otra manera.
Una trama narrativa sencilla por lo accesible y directa por la claridad de su expresión, nos introduce con una pedagogía analítica a una teoría inter y multidisciplinaria, desplegando un lenguaje poético, entendido éste con el criterio más amplio.
En un texto creativamente cohesionado diferentes pobladores dejan sus marcas, siendo la autora quien teje y desteje la trama con reflexiones, poemas y respuestas teóricas que avanzan el entendimiento del Psicodrama y abren nuevos caminos de conceptualización e intervención.
Esta heterogeneidad del lenguaje provocará efectos en el lector, quien no hará simplemente una lectura lineal sino que abrirá sus sentidos re-escribiendo el libro con su propia historia.
Escuchar los relatos de “Había una vez un cuerpo...” será entonces una tarea desafiante: decodificar los “jeroglíficos psicosomáticos” o viajar por una pintura de Frida Kahlo y proveerse de “alas para volar”. Descubrir a tantos habitantes como puede haber en una “relación de a dos” o encontrarle nuevas formas-respuestas al “¿Cómo te explico?”; animarse a recorrer el límite del desencuentro “cuando es ahora” o estar abierto a recepcionar “una invitación al vínculo”.
A lo largo de la obra la autora relata escenas de su experiencia como Directora de Psicodrama, explicitando su pensamiento en acción con resoluciones espontáneas y creativas.
Como de la mano, va llevando al lector por los múltiples caminos que se abren en una dirección de escenas lo cual podrá ser una auténtica guía, no para repetir sus pasos sino todo lo contrario: para poder inventar, estar abierto al pensamiento lateral, a la espontaneidad tal como la entendía Moreno, al sinsentido.
La descripción de dispositivos que fueron utilizados en Sociopsicodramas Comunitarios en diferentes puntos de Latinoamérica, será como la clave para “transitar de la protesta a la propuesta”.
Con absoluta generosidad y valentía Adriana Piterbarg muestra su talento en abrir el espacio del descubrimiento y la creación en el ámbito de la psicoterapia y el de la psicoprofilaxis comunitaria con la ética de responsabilidad y sensibilidad profesional que la rige y un encanto creador que la identifica en su quehacer y en su productiva trayectoria.
Tengo la certeza que la fuerza alentadora del "Todavía respira" traerá consigo el oxígeno y el frescor necesarios para mantener vivo al Psicodrama, que de eso se trata... también.
 
Lic. Graciela De Luca
 
 

Contratapa

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"Este no es un libro técnico sobre Psicodrama, ya se han escrito muchos y muy bien. Intento buscar el lado poético, el costado artístico de este método terapéutico, ya que en el escenario psicodramático se conjugan varios factores estéticos, logrando en algunas ocasiones el efecto envolvente de una poesía.
¿Y acaso las poesías no son escenas que se despliegan en un escenario de papel?
El Psicodrama es sólo la brújula con la que me muevo por estas páginas, abriendo un espacio para transitar entre lo múltiple y lo singular, recorriendo historias donde el protagonista es un cuerpo, un vínculo, un grupo o un pueblo.”
Adriana Piterbarg realiza en este libro una rara alquimia de teoría, técnica, relato y poesía. El resultado es un texto implicado y riguroso, desacartonado y original.
La autora narra sus vicisitudes personales y profesionales en la implementación del método psicodramático y en el despliegue de nuevos desarrollos terapéuticos y comunitarios del mismo.
Relatos de experiencias y descripción de innovadoras técnicas podrán encontrarse con profusión en estas páginas. "Todavía respira" arroja una brisa de aire fresco sobre el marco teórico del Psicodrama, al estar escrito en clave poética y ser atravesado por una práctica y una reflexión donde la salud mental es un punto de encuentro entre la plaza y el consultorio.

 

Todavia

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  * Introducción

* Contratapa
Introducción
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Repensar lo corporal es una construcción tanto colectiva como singular. Muchos de los autores que aquí participamos nunca nos hemos visto o cruzado siquiera por el mundo real, y sin embargo terminamos conviviendo armoniosamente en este “mundo de papel”. Sin saberlo cada uno aportó la pieza del rompecabezas que se articulaba exactamente con las otras. Cuerpo, salud y enfermedad son la triada que funciona como eje articulador de este libro. Confluyen en estas páginas desde la danza hasta la mecánica cuántica, con aportes diferentes y enriquecedores que nos lleva a pensarnos desde el cuerpo que somos.

Somos un cuerpo con necesidad de ser sostenido, con capacidad de sostener.
Somos un cuerpo que escucha y a la vez necesita ser escuchado.
Somos un cuerpo con historia propia y con añejados mandatos familiares.
Somos un cuerpo que transita el hoy.
Somos un cuerpo que habla con un lenguaje que a veces resulta indescifrable.
Somos un cuerpo que juega y se construye a través de actos de habla lúdicos.
Somos un cuerpo que grita enfermándose cuando nadie escucha su dolor.
Somos un cuerpo donde danzan circularmente los placeres y agobios cotidianos.
Somos un cuerpo, como somos alma, emoción, lenguaje, mente, espíritu.
Somos un cuerpo que nos invita a repensar su singularidad.

Cada capítulo abre preguntas que funcionan enlazando el hacer, el sentir y el pensar, generando en el lector la ocasión de pensarse a si mismo desde su acontecer habitual, confrontando su “aquí y ahora” con las huellas históricas que pueblan su cuerpo.

¿Cuál es el sentido de la enfermedad?
¿Por qué, para qué y para quién nos enfermamos?
¿Cuál es la diferencia entre procesar la información proveniente de un estímulo o estar “presente” en el ahora de ese estímulo?
¿Cómo desarticular un dolor de cabeza?
¿Cómo despegar a la persona de su padecimiento corporal?
¿Por qué el síntoma denuncia lo que no se enuncia?
¿Cómo entender que paciente y enfermedad no son sinónimos?
¿Qué ocurre en el cuerpo de quien escucha a otro cuerpo?
¿Cómo focalizar la transformación de una enfermedad psicosomática?
¿De qué manera se equilibran los hemisferios cerebrales mediante una danza?
¿Cómo dejar de subutilizar el cuerpo?
¿Por qué la enfermedad puede unir y la salud puede separar?
¿Cuál es la disposición corporal que más utilizamos?
¿Cómo se articula está disposición con los cuatro elementos tradicionales: aire, agua, fuego y tierra?
¿Cómo de despliegan corporalmente la sexualidad, la sensualidad y el erotismo?
¿Dónde quedan las marcas invisibles que va dejando el cuerpo en su transcurrir?
¿Cómo demorarse para no desmoronarse?
¿Cómo tomarse vacaciones de uno mismo?

Estas y otras tantas preguntas no encuentran una respuesta unívoca desde la perspectiva de quienes aquí escribimos, sino que invitan a seguir formulando diferentes líneas de sentido, abriendo el horizonte para viajar por el cuerpo: un lugar tan familiar como desconocido, que es al mismo tiempo la primer superficie donde comienza a escribirse nuestra historia y el lugar donde habitan nuestros vínculos.
Repensar lo corporal propone un abanico de opciones para mirarnos desde el universo somático, no con una mirada organicista, sino desde una concepción holística del ser humano. Se asoman en estas páginas las voces que habitan el cuerpo, las manifestaciones corporales de lo silenciado, la capacidad inherente al ser humano, tanto de enfermarse como de curarse. Pinceladas de ideas que provocarán en quien lea el despertar de nuevas formas para seguir construyendo cuerpo desde el cuerpo, pensando y ensayando nuevos caminos para Repensar lo corporal.

Lic. Adriana Piterbarg

 

Contratapa

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Somos un cuerpo con necesidad de ser sostenido, con capacidad de sostener.
Somos un cuerpo que escucha y a la vez necesita ser escuchado.
Somos un cuerpo con historia propia y con añejados mandatos familiares.
Somos un cuerpo que transita el hoy.
Somos un cuerpo que habla con un lenguaje que a veces resulta indescifrable.
Somos un cuerpo que juega y se construye a través de actos de habla lúdicos.
Somos un cuerpo que grita enfermándose cuando nadie escucha su dolor.
Somos un cuerpo donde danzan circularmente los placeres y agobios cotidianos.
Somos un cuerpo, como somos alma, emoción, lenguaje, mente, espíritu.
Somos un cuerpo que nos invita a repensar su singularidad.

Cuerpo, salud y enfermedad son la triada que funciona como eje articulador de este libro. Confluyen en estas páginas desde la danza hasta la mecánica cuántica, con aportes diferentes y enriquecedores que nos lleva a pensarnos desde el cuerpo que somos.
Repensar lo corporal propone un abanico de opciones para mirarnos desde el universo somático, no con una mirada organicista, sino desde una concepción holística del ser humano. Se asoman en estas páginas las voces que habitan el cuerpo, las manifestaciones corporales de lo silenciado, la capacidad inherente al ser humano, tanto de enfermarse como de curarse. Pinceladas de ideas que provocarán en quien lea el despertar de nuevas formas para seguir construyendo cuerpo desde el cuerpo, pensando y ensayando nuevos caminos para Repensar lo corporal.

Lic. Adriana Piterbarg